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Una de las más radicales ideas de la historia reciente se expuso al público por primera vez hace siglo y medio, aunque sin fanfarria. El 1 de julio de 1858 los asistentes a una reunión de la Sociedad Linneana de Londres conocieron detalles de la obra que en esos momentos desarrollaba el naturalista Charles Darwin. Su gran obra, El Origen de las Especies, en la que expuso sus ideas sobre la selección natural y la teoría de la evolución, no se publicaría hasta un año más tarde.
Y a pesar del interés que la obra despertó desde la misma aparición del libro, la primera exposición de la teoría darwinista en 1858 atrajo poca atención.
Se supondría que la aparición de una teoría que desacreditaba la intervención divina en la creación de la diversidad natural hubiese generado una enorme controversia. Pero no fue así. De hecho, hoy se debaten más las ideas del naturalista inglés que cuando por primera vez fueron expuestas al público. Aquella primera vez apenas se entendieron sus ideas.
La Sociedad Linneana, dedicada al estudio y la difusión de la taxonomía, es la más antigua de su tipo en el mundo. Aquel 1 de julio los miembros de la sociedad presentes en la reunión leyeron estudios científicos sobre temas como la vegetación de Angola o un nuevo tipo registrado de melón. Y entre ellos, como uno más, se leyó el estudio de Darwin Sobre la tendencia de las especies a formar variedades.
Muy poco antes de la reunión, Darwin había perdido a su hijo, víctima de escarlatina, y por esa razón no estuvo presente y otras personas procedieron a la lectura de su estudio. Entre papeles y palabras, en una larga reunión, las ideas darwinianas pasaron inadvertidas.
Así, el aburrimiento y la confusión convirtieron lo que luego se denominó como el nacimiento de una nueva era del pensamiento humano en un evento nada especial y sí muy rutinario.
No sería hasta un año más tarde, con la publicación de “El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida” que la teoría de la selección natural comenzara a revolucionar el mundo.
Y que se le llegara incluso a calificar en el campo científico como “la mejor idea de todos los tiempos”.