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(Fotos de La Prensa/Miramax y Paramount Pictures.)
De Gandhi al psicoanálisis Ben Kingsley
Kingsley alcanzó la fama con su actuación de Mahatma Gandhi. Ahora regresa con siete nuevas interpretaciones, entre ellas la de un psicólogo que acepta drogas como forma de pago
Por Fabián W. Waintal
domingo@laprensa.com.ni
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Siete películas en un mismo año. Siete estrenos. Siete personajes diferentes. Siete trabajos que demuestran la demanda de un buen actor como Ben Kingsley, aún a pesar de los 65 años que cumple el 31 de diciembre. Desde la impecable actuación como el psicólogo drogadicto en The Wackness (ganadora en el Festival Sundance) o siendo el amante de Penélope Cruz en Elegy, hasta el suspenso de Transsberian o el humor del gurú que interpreta en Love Guru, además de la narración de la película animada Noahs Ark: The New Beginning, Ben Kingsley conserva también la seriedad detrás de la verdadera historia del espía británico Martin McGartland en Fifty Dead Men Walking y la polémica película War Inc con una sátira norteamericana que insinúa la realidad de las corporaciones norteamericanas en medio de la guerra de Irak. Pocos actores en Hollywood reciben tantos ofrecimientos, tan distintos, tan seguido.

Su verdadero nombre es un poco más difícil de pronunciar: Krishna Bhanji. Así lo inscribieron en el acta de nacimiento, el 31 de diciembre de 1943, en la ciudad de Scarborough, en Inglaterra. La elección de llamarse Ben como nombre artístico resultó el mejor tributo al padre, porque así lo llamaban a él en la universidad. Justamente, la familia del padre había inmigrado desde el estado Gujarat de la India, el mismo lugar donde se había criado Mahatma Gandhi.

Otros actores como Dustin Hoffman se quejan del poco trabajo que reciben hoy. Y usted, a punto de cumplir 65 años demuestra todo lo contrario, con todo tipo de personajes diferentes...

Es cierto.

Tiene que haber algún secreto.

No sé cuál es el secreto. Tal vez sea lo que me falta, porque no tengo el menor sentido de la cronología. Para nada.

¿Recibe todas las propuestas y guiones, al mismo tiempo?

Llegan sin parar. Son como una avalancha (ríe).

¿Y también acepta todo, al mismo tiempo?

No. Mantengo cierto criterio en las elecciones.

Si tuviese que entrar a un cine a ver una de todas las películas que estrena este año, ¿cuál elegiría?

No, no, no, no.

¿No se anima a elegir alguna?

Elegiría alguna donde aparezca yo en los títulos (ríe).

¿El proceso de interpretar personajes tan diferentes en tan poco tiempo es siempre el mismo?

El proceso de la actuación es muy simple. Soy muy parecido al estilo de Spencer Tracy. Trato que los otros actores se vean bien, aprendo mis líneas y hago lo imposible por no tropezarme con los muebles. Probablemente me parezca tan simple, por haber empezado bien desde abajo, con el teatro. Y el teatro es un hermoso y simple proceso: aprendes el diálogo, aprendes tus movimientos, aprendes la relación con tu personaje arriba del escenario, vas todas las noches y es imposible esconderse. Lo haces. Es difícil, pero es tan simple como eso.

¿Usted también es famoso por llegar al estudio muy bien preparado?

Ciertamente, en las páginas que me tocan. Sí. Puedo saber cómo es mi personaje, pero yo me crié con Meryl Streep. Nunca sabes qué tan bien saldrá una escena hasta que llegas al estudio y te enfrentas cara a cara con otro actor. Antes de eso, son todas conjeturas. Y cuando llega el momento es bueno estar preparado para brindar absolutamente el mejor trabajo, porque es la única oportunidad que vas a tener entre “Acción” y “Corte”. Es algo que quedará en la pantalla para siempre. Por eso es tan importante la buena preparación. Me gusta saber todo el guión de memoria antes de entrar al estudio.

¿Se acostumbra alguna vez a los premios y tantos reconocimientos, como el último que recibió con el título de Premio Honorario del Cine de Paz? ¿Cómo se compara un premio como ése a la gloria del Oscar?

Creo que es un premio mucho más maduro y me parece una muy buena idea ver el lado humanitario de una forma artística como es el cine. Por supuesto no está libre de la corrupción o las malas interpretaciones a las que están expuestas otras obras artísticas, pero el papel central es siempre contar una historia. Y yo personalmente creo que el sólo hecho de contar una historia, cualquier historia, es saludable. Y el Premio de la Paz es un premio decente porque reconoce el hecho de que el cine sea saludable, el cine puede ser bueno para la gente, el cine puede guiarnos a un mundo mucho más pacífico.

¿Algún tema social en particular que le gustaría ver en cine?

El abuso infantil debería ser el próximo blanco para exponer en cine. Quiero ver películas muy pero muy duras sobre el abuso infantil, porque es una mancha enorme en la humanidad.

En la nueva película The Wackness interpreta un psicólogo que acepta drogas como forma de pago. ¿Más allá de aquella polémica historia, cree que el psicoanálisis en general ayuda en una buena actuación?

Depende del terapeuta. No creo que los actores necesiten que un terapeuta les diga qué hacer, pero creo que los actores pueden aprovechar el psicoanálisis para que alguien los escuche.

¿Usted mismo pasó por alguna terapia en particular?

Sí, claro que sí.

¿Y le ayudó con su propia actuación?

No lo sé, pero el psicoanálisis ciertamente me ayudó con mi vida personal. Y seguramente debe haber tenido algún efecto en mi trabajo. Estoy muy contento de haberlo hecho.

¿Se inspiró en ese mismo psicoanalista parael rol de la película The Wackness?

Bueno, mi terapeuta había sido una mujer (ríe). ¿Y sabes qué? Fue tan maravillosa que llevo algo de ella a todo lugar que voy. Es lo que haces con los buenos maestros. Y todos los buenos maestros saben escuchar. Hay muchos estilos de terapeutas: directores, maestros, doctores o incluso actores, pero el espíritu es el mismo: alguien que escucha una historia y te hace sentir que existes y que ocupamos un espacio maravilloso en la tierra.

¿Cuándo se dio cuenta usted que ocupa un espacio maravilloso en la tierra? ¿Qué momento en su carrera definiría como el más importante?

La lluvia de ofrecimientos diría que empezó a partir de la película Sexy Beast, porque había sido completamente diferente a la idea concebida de mi trabajo. Y es amoroso, por supuesto. Es grandioso. La película Sexy Beast terminó siendo una total sorpresa para mucha gente en este negocio, además del público. Y desde aquel momento di vuelta a una esquina donde le encontré un nuevo rostro a mi carrera.

¿Mucho más que el clásico personaje de Gandhi?

Sí, porque era muy diferente a Mahatma Gandhi. Claro que me encantó esa película y agradezco a Dios por haber interpretado a Mahatma Gandhi, pero di una vuelta brusca con el rol de Don Logan en Sexy Beast. Después empezaron a llegar personajes de comedia y aquí me tienes.

¿Qué opina de Penélope Cruz como persona?

Ella es maravillosa.

¿Aprendió algo de español con ella?

Lamentablemente no, pero trabajé también con otra española, Isabel Coixet, que dirigió la película, una excelente directora. La película, es maravillosa.

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