La falta de una política social eficaz de parte del Gobierno y una Comisión de Reconciliación innecesaria son las principales críticas que monseñor Bernardo Hombach, Obispo de Granada, hace en una entrevista concedida a Domingo.
Según este sacerdote alemán el desempleo y la vivienda son los grandes temas no resueltos que preocupan a la población nicaragüense. Para él es urgente que el actual Gobierno tome conciencia de las necesidades del pueblo y haga algo al respecto. “Veo poca preocupación por parte del Gobierno. No hay sensibilidad a los problemas de la gente”, dice.
Aunque las fuertes críticas que ha mantenido Hombach contra el mal actuar de los políticos le han valido “algunos inconvenientes”, según una fuente cercana a él, el sacerdote alemán no deja de denunciar todo aquello que considera injusto.
Hombach critica de la Administración Ortega que pregone ser “Pueblo presidente” y a la vez restrinja el contacto con todos aquéllos que no están de acuerdo con su visión política. “El eslogan es bueno..., pero si detrás de eso no hay una realidad, entonces es ridículo”, asegura.
Para Hombach hace falta beligerancia por parte del Gobierno para dar respuesta a la población. Y en esa evaluación ni siquiera la Comisión de Verificación y Reconciliación Nacional, que preside el cardenal Miguel Obando, se salva. De hecho el Obispo de Granada ve innecesaria su existencia.
El razonamiento del sacerdote es que si durante la guerra el más ofendido y perjudicado fue el pueblo, pues a éste es que tanto los ex miembros de la Contra como del Ejército sandinista deben pedir perdón.
“Me parece que él (el Cardenal) va a tener pocas posibilidades. He escuchado poco del papel de esta comisión. No veo la necesidad para una comisión de este estilo”, asegura.
CONSEJO, NO CRÍTICA
Hombach le pidió al Gobierno que tomara sus palabras como un consejo, como la manifestación del sentir de muchos nicaragüenses e insistió en que la intención de las críticas no es enemistarse, sino tratar de dar respuesta a la gente.
Además, llamó a la clase política a la mesura y a controlar las emociones, recordándoles que éste no es un campo de futbol, donde Alemania y España se disputan un título.
(Lea entrevista completa en Domingo)