Desde que el Papa Benedicto XVI comenzara su Pontificado el 19 de abril de 2005, éste se ha señalado por un nuevo estilo que ha sorprendido dentro y fuera del Vaticano. No sólo ha devuelto a los católicos una visión conservadora de esta religión intentando recuperar antiguos ritos y llamar la atención sobre la continuidad del magisterio de la Iglesia católica, incluso remontándose siglos atrás.
Además, Ratzinger ha impuesto un nuevo estilo en cuanto a su indumentaria, aunque inspirado en las prendas utilizadas siglos atrás. De esta forma ha querido renovar el vestuario pontificio devolviéndole su carácter, para algunos, más tradicionalista, para otros, más elegante. En todo caso, suscitando críticas y comentarios de los que la Santa Sede desde su órgano de prensa, el Osservatore Romano, ha querido salir al paso manifestando que “el Papa no viste Prada, viste Cristo”.
La última ocasión en la que Benedicto XVI causó sensación por lo atrevido de su estilo fue cuando, en la primera audiencia general, se le vio aparecer con un sombrero rojo adornado con bordados en oro, a juego con unos nuevos zapatos. El sombrero ya ha recibido un nombre, ha sido denominado modelo Saturno por su parecido con el planeta. A partir de ahora es posible que se recoja esta idea para las nuevas tendencias veraniegas.
Ratzinger no ha podido superar la popularidad mediática de su antecesor y gran amigo Wojtyla, sin embargo, ya ha dejado su impronta y ha sido incluido por la revista Esquire entre los hombres con más estilo del planeta. “Es un símbolo, es el hombre más elegante de la Tierra, sólo le aconsejaría que se cortara un poco el pelo”, ha manifestado el diseñador italiano Gai Mattiolo.
Una de las primeras cosas que hizo el Papa Benedicto XVI al comenzar su Pontificado fue cambiar al sastre para marcar una línea en su indumentaria que se iba a diferenciar claramente de la de su antecesor. Karol Wojtyla, quien subió al trono de Pedro a los 58 años, se caracterizó desde el primer momento por su modesto vestuario. Juan Pablo II por lo general vestía sotana y esclavinas blancas, y en invierno prefería un abrigo rojo de lana con festones dorados.
En las primeras navidades de Benedicto XVI, en 2005, apareció en una de las audiencias semanales en la Plaza de San Pedro tocado con un gorro de terciopelo rojo festoneado de blanco. Se trata del “caumaro” que se hizo famoso con el retrato de Julio II pintado por Rafael y que fue utilizado por última vez por Juan XXIII, hace más de 40 años. En aquella misma época invernal Benedicto XVI se ciñó una capa de terciopelo rojo granate festoneada de armiño blanco.
Las capas litúrgicas así como las mitras son mucho más recargadas de ornamentos que las utilizadas por los Papas anteriores más recientes. Pero sobresale ante todo los zapatos que, desde el principio, causaron una gran impresión. Ratzinger introdujo una nota de color hasta ahora nunca vista, y comenzó a caminar dejando ver bajo sus túnicas blancas un rojo que sobresaltaba en unos zapatos de gran estilo que los entendidos relacionaron con la marca Prada.
Tampoco han pasado inadvertidas sus grandes gafas polarizadas marca Serengetti, o su gorro estilo beisbol que utiliza en las ocasiones más informales.
La publicidad y el interés que está suscitando la atrevida indumentaria del Pontífice no parece gustar al Vaticano que ha querido atajar las críticas a través de un portavoz. “Es cierto que el Papa tiene una preocupación profunda por su indumentaria, pero se trata de una preocupación no estética, sino litúrgica”, quiso aclarar ante los medios de comunicación.
Precisamente con el fin de recuperar las tradiciones litúrgicas el Papa Benedicto XVI estrenará próximamente un nuevo estilo de “palio”, la indumentaria litúrgica usada por pontífices y arzobispos y que simboliza la autoridad y cercanía al sucesor de San Pedro.
Utilizada desde la antigüedad, constituye una faja de lana que a partir de ahora tendrá una forma circular cerrada con dos extremos pendientes sobre el pecho y la espalda, en lugar de la que antes era cruzada. Las seis cruces que la adornan serán ahora más grandes y en color rojo sustituyendo al color negro. Es el alegre revival pontificio.