Los familiares del joven Henry Bayardo López, de 26 años, asesinado la madrugada del 22 de febrero en el sector catorce de la ciudad de Somoto, exigieron a las autoridades policiales y judiciales que hagan justicia en este caso.
Dos ciudadanos se encuentran detenidos y son señalados como presuntos autores de este crimen.
Las dos personas detenidas fueron identificadas como Harlen José Salazar Castillo, de 28 años y German Ezequiel Suárez Pozo, de 24, ambos del sector catorce de la ciudad de Somoto.
Cabe destacar que el lunes pasado estas dos personas fueron presentadas ante las autoridades judiciales y se encuentran detenidas a la espera de la audiencia inicial, donde se determinará si el caso reúne suficientes pruebas para ir a juicio oral y público.
Doña Miriam Antonia López Méndez, madre del ahora occiso, dijo temer que los asesinos de su hijo salgan en libertad, debido a que hay muy pocos testigos del crimen.
Dijo, incluso, que hay quienes temen declarar en contra de los acusados.
LOS HECHOS
Henry Bayardo López fue golpeado por sus victimarios, luego lo desnudaron y le marcaron el pecho con una “z”.
Luego le quitaron la vida al propinarle una estocada en la yugular derecha y finalmente tiraron su ropa al lado de un muro del estadio de beisbol de esa ciudad.
La señora López dijo que varias de las pertenencias de su muchacho no aparecieron, entre ellas la camisa que llevaba puesta el día que fue asesinado y otras prendas de valor.
HIJOS EN LA ORFANDAD
Jenny Patricia Ruiz, quien era la esposa de Henry Bayardo López, ahora tendrá que cuidar sola a un hijo de 4 años y a otro que está por nacer.
Manifestó que sus pequeños quedaron en la orfandad por el odio de quienes dieron muerte al que era su compañero de vida.
“Pedimos a las autoridades competentes que les apliquen la pena máxima a los asesinos de Henry”, manifestaron la madre y esposa del ahora fallecido.
NUNCA FUE PANDILLERO
Ambas desmintieron las versiones policiales que aseguraban que el ahora occiso había pertenecido a un grupo de pandillas.
“Eso es falso, él nunca anduvo en pandillas y cuando lo mataron estaba trabajando de celador en el parque infantil Lucila de esta ciudad”, señalaron Jenny Patricia Ruiz y doña Miriam Antonia López.