Al menos en algunos círculos de la sociedad nicaragüense vinculados con el quehacer cultural, la mitología griega ha recobrado interés últimamente. Y esto se debe a la exposición de los grabados sobre La Odisea del gran artista francés de origen ruso-judío. Marc Chagall (1887-1985), la cual fue montada en Managua por Galería Códice y la Fundación Ortiz-Gurdián de Nicaragua.
Para saber de La Odisea, de Homero, que es una de las fuentes primordiales no sólo de la mitología griega y clásica sino también de la cultura y la literatura universal, lo más apropiado es leerla y disfrutarla, por supuesto. “Lea a Homero”, recomendó el gran poeta PAC (Pablo Antonio Cuadra, 1912-2002) a “una muchacha” imaginaria, en el breve pero sustancioso ensayo sobre La Odisea que escribió y publicó en el Suplemento Cultural de LA PRENSA (el mismo que se llamaría después La Prensa Literaria, como se publica hasta ahora), en 1958, y el cual fue incluido después en el libro Torres de Dios.
Pero PAC no sólo escribió eso acerca de La Odisea. También en su obra clásica El Nicaragüense, dedicó al tema uno de sus capítulos (el noveno), el cual fue titulado por el gran poeta nicaragüense como: “¿Cuál es nuestro Ulises? ¿Cuál es nuestra aventura?” Ulises, como sabemos, es el nombre latino que Virgilio da al griego Odiseo en La Eneida, el canto épico sobre la huida del héroe troyano Eneas hacia Italia, donde habría de fundar Roma.
PAC vincula a Odiseo (o Ulises) con la identidad cultural del nicaragüense, porque aquel representa “la aventura del hombre, que, por mucho que arriesgue buscando lo nuevo y lo desconocido, siempre retorna a lo humano”. Explica PAC en El Nicaragüense: “El Ulises de Homero, héroe de la guerra de Troya que luego se lanza a la aventura y el viaje —como protagonista de La Odisea— por todo el Mediterráneo y más allá; que vence al cíclope y escapa, naufraga, pasa por mil encrucijadas y vuelve, al fin, a su isla donde lo espera su fiel esposa Penélope, ha sido considerado como el prototipo de la mentalidad del hombre occidental que en nuestros días está haciendo crisis”.
Agrega PAC en su singular interpretación de La Odisea que “Ulises es la aventura del hombre, que, por mucho que arriesgue buscando lo nuevo y lo desconocido, siempre retorna a lo humano. Ulises es también la conjunción de la osadía hacia el futuro y de la nostalgia del pasado, el hombre que se aleja, pero que regresa, y cuyo armonioso ‘ciclo’ simboliza el equilibrio que hizo grande a la Civilización de Occidente”.
Acerca de tan hermosos pensamientos y escritura el filósofo nicaragüense Alejandro Serrano Caldera, en el prólogo que escribió para el I tomo del libro Pablo Antonio Cuadra, Ensayos, editado por la Colección Cultural Nicaragüense en 2003, nos dice: “Parte de la sabiduría es no sólo la ciencia, sino también y sobre todo, la poesía, el arte. La razón convence, la poesía intuye y profetiza”. Y advierte que Pablo Antonio Cuadra “nos hace presente en esta obra la belleza de su palabra y la profundidad del pensamiento”.
Cabe concluir con los interrogantes que plantea Pablo Antonio Cuadra, los cuales contienen a mi juicio un profundo misterio filosófico e identitario: “¿Cuál será el Ulises de nuestra América Latina y de nuestra Nicaragua? ¿Hacia qué aventura vamos? ¿Moriremos frente a las plazas de América sin realizar América… ¿O volveremos al Hombre enriquecido por la aventura?...”
Las preguntas de PAC, creo, siguen esperando las respuestas.