Miles de pensamientos se me vienen a la mente cuando me piden que hable de PJChC, no sólo fraternales sino también filiales, ya que perdí a mi padre cuando tenía 18 años y Pedro fue como un padre para mí.
Se me vienen a la mente la humildad, la transparencia, la verdad, el heroísmo, el valor y la grandeza. Porque él quiso y soñó con otro mundo muy distinto a la realidad. Un mundo que hoy en día, lo veo casi como inalcanzable o cada vez más largo de alcanzar. Quizás las próximas generaciones verán algo parecido a lo que soñaba y por lo que luchó mi hermano, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
La lucha continúa, permanecemos inspirados por sus escritos y su vida. Sus editoriales son verdades y principios que debemos buscar siempre y tratar de alcanzar de cualquier manera.
Pedro definió los principios con los que iba a dirigir LA PRENSA: independencia, justicia, democracia y moral. Principios que con orgullo puedo decir que LA PRENSA sigue ostentando actualmente, a pesar de las grandes presiones del poder absoluto, la corrupción galopante y del derrumbe institucional, en que parece estamos atascados sin una salida posible a corto y mediano plazo.
Pero el más importante de estos principios es la moral, ya que en este se basan todos los demás principios. Porque así como sin libertad de prensa, no hay libertad, sin moral no puede haber ética, sin moral no existe la verdad, sin moral no puede haber sensibilidad social, sin moral no hay libertad ni democracia.
Hoy pareciera que Nicaragua no ha avanzado desde que Pedro predicaba sus principios. Aparte de la libertad de prensa, que estableció en su máxima expresión el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro, todo parece que ha quedado inmóvil, hasta podría decirse que hemos caminado hacia atrás, porque aún esa libertad de prensa que el pueblo aprendió a valorar y que será muy difícil quitársela, está ahora gravemente amenazada por el poder.
Pero no sólo con la censura directa se quita la libertad de prensa al pueblo. Los autócratas, dictadores e intolerantes recurren a diversas armas sucias contra la libertad de prensa. Una de ellas es la calumnia y la injuria contra los periodistas.
A esto se refirió Pedro en algunos de sus editoriales, porque él fue víctima de campañas de injurias y calumnias del oficialismo de antaño, como las que actualmente están reeditando los oficialistas de hoy. Por ejemplo, en el editorial de LA PRENSA del 15 de enero de 1954, Pedro escribió: “La campaña difamatoria y calumniosa de la prensa oficialista en contra de nosotros, está llegando a su clímax. Tratando de ocultar la injustificada y absurda agresión que se intenta contra este periódico, los turiferarios del Gobierno han entrado en una formidable competencia de mentiras, e insultos tratando de llegar todos a la meta de la recompensa… ¡qué buen almuerzo van a tener al final!”
Pero igual que en aquella ocasión y con las mismas palabras que les dijo Pedro a los calumniadores de entonces, yo les puedo decir a los calumniadores de ahora: “Los envidiosos de la jauría, pueden seguir ladrando, más aún, pueden morder si quieren, que a la postre hay huesos tan duros que terminan quebrando los dientes de los más rabiosos canes”.
Espero disfruten la lectura de este libro de la Colección Cultural de Centro América de la Fundación Uno que reúne editoriales de mi hermano Pedro, escogidos cuidadosamente por su hija Cristiana Chamorro, para que nos sigan guiando en nuestra lucha cotidiana por la libertad y la justicia.