Los dos jefes más importantes de la inteligencia estadounidense dijeron el miércoles que Venezuela ha comprado hasta cuatro veces más armas de las que necesita, y que el propósito sería desestabilizar a países amigos de Estados Unidos como Colombia.
J. Michael McConnell, director de la Inteligencia Nacional y el teniente general Michael D. Maples, director de la Agencia de Inteligencia para la Defensa, formularon sus apreciaciones sobre el armamentismo venezolano en una audiencia del Comité de los Servicios Armados del Senado.
McConnell dijo que Venezuela estaba ahora en busca de submarinos y misiles de defensa antiaérea y que sus compras anteriores de armas rusas por un valor superior a los 3,000 millones de dólares excedían en mucho las ventas y contratos de mantenimiento que el país sudamericano ha firmado con Irán, del cual estaría a su vez buscando cooperación en energía nuclear.
Preguntado por el senador Mel Martínez, republicano de la Florida, qué cantidad de armas había comprado el presidente Hugo Chávez a esos mercados, McConnell, entre cuyas dependencias se encuentra la CIA, dijo, “probablemente tres o cuatro veces más de lo que necesita”.
Martínez insistió si el propósito de Chávez era “desestabilizar gobiernos vecinos amigos, entre ellos Colombia y ayudar a las FARC”, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, la guerrilla en actividad en el país por más de cuatro décadas, McConnell respondió: “Eso bien podría serlo”.
Pero Maples hizo notar que en este punto “no hemos visto esa distribución, pero hemos tenido discusiones acerca del uso que puede dar Venezuela a ese tipo de asimetría de capacidad táctica” entre las naciones sudamericanas, y que “de alguna forma” se estaría potenciando la capacidad de defensa de la población civil.
Martínez preguntó que si ello significaba que Chávez estaba preparando milicias para la defensa de su gobierno, y McConnell respondió: “Sí, dentro del país”.
Igualmente, le pidió a McConnell una opinión sobre el pedido de Chávez de que se reconociera a las FARC como una fuerza beligerante, y el funcionario contestó: “Es un gran error. Lo hizo para buscar ventaja política, pero no ha sido aceptada por nadie”.
El senador Jeff Session, republicano de Alabama, preguntó a McConnell si esas milicias tenían el propósito de conformar una base social armada de apoyo a Chávez y si se estaba viendo que fueran usadas actualmente para “intimidar a la oposición o atacar a la prensa”.
McConnell dijo que “no hemos visto que hubieran llegado a ese punto”, pero indicó que el hecho de que Chávez haya comprado “una cantidad de armas pequeñas lo vemos como indicio de creación de una especie de Guardia Interior que pudiera ser tomada en algún sentido como con capacidad de defensa nacional”.
Chávez ha dicho en el pasado que desea una reserva militar de 1 millón de hombres y mujeres, y unos 150,000 ya se han enlistado, superando así a la fuerza militar regular de 100,000 efectivos. El gobierno está organizando ahora unidades vecinales de milicianos llamados Guardia Territorial.