Gonzalo López se fue a EE. UU. y dijo que esta vez va a trabajar con todo su empeño
El lanzador Gonzalo López pertenece a una raza especial de peloteros que fueron bendecidos con un don único para el juego y que en la historia de nuestro beisbol se pueden contar con los dedos de una mano.
Los Bravos de Atlanta certificaron lo anterior, al entregarle al nica un cheque de 725 mil dólares por su firma en el año 2000. Ningún otro beisbolista nacional ha recibido más de 100 mil dólares por su salto al profesionalismo.
Ocho años después, Gonzalo, ahora de 24 años, viajó ayer al campamento de los Bravos en Orlando, Florida, para reanudar un sueño que debió hacer realidad desde hace largo rato: llegar a las Grandes Ligas, lo que no ha sido posible debido a problemas disciplinarios y una operación Tommy John en su brazo de lanzar (derecho).
“Si los Bravos me dieron otra oportunidad es porque confían en mí. Me volvieron a firmar y me han dicho que voy a lanzar al menos en Doble A. Yo creo que puedo terminar el año en Triple A y quizá las Grandes Ligas”, dice Gonzalo, quien ha perdido años valiosos, pero mantiene intacta su fe y ambición.
“Gracias a Dios me siento bien de mi brazo. Desde que terminó la profesional no he practicado mucho. En las últimas semanas entrené con mi hermano”, relata el lanzador que en el 2002 estaba colocado como el octavo mejor prospecto de la organización de los Bravos.
A esa altura, el derecho de las Américas 1 era toda una sensación en la organización de Atlanta y se preparaba para lanzar en Clase A fuerte a los 19 años de edad en el 2003, pero explotaron los problemas disciplinarios y fue sancionado.
AÚN ES REBELDE
En el 2005, se lesionó el brazo producto de sus malos hábitos de entrenamiento y fue sometido a la operación Tommy John. El año pasado lo quedaron esperando en el spring training, pero decidió no viajar, y lo hizo hasta en octubre pasado en un campamento especial de la organización y demostró que aún tiene material.
“Antes no me importaba nada. No sabía cómo era la vida, que en este deporte es dura, hay mucha competencia y ojalá que los chavalos que vienen atrás hagan bien las cosas y que en un futuro varios nicaragüenses lleguemos a las Grandes Ligas”, sostiene el tirador.
La mayor dificultad de Gonzalo ha sido su falta de empeño para entrenar y su tendencia a desviarse hacia otras actividades. Asegura que ha mejorado, pero admite que el proceso no está concluido.
“Sigo siendo rebelde, no puedo negarlo. Me gusta echarme mis cervecitas, jugar softbol para mantenerme activo, pero ahora en los Estados Unidos voy a hacer el esfuerzo de mantener el licor apartado de mí”, reflexionó.