Mientras Denis Martínez trataba de sujetar oponentes con su curva en Baltimore, Albert Williams batallaba para fusilarlos con su recta en Minesota. David Green trabajaba para brillar como se había anticipado en San Luis y Porfirio Altamirano aguardaba por un chance en Filadelfia. Todo eso podía ocurrir en una misma noche. De hecho, sucedió.
Todavía no teníamos el Sport Center a nuestro alcance y la era punto com se encontraba lejana, pero los periódicos de la época se las arreglaban para traer a diario la labor de los nicas en el mejor beisbol del mundo.
Hubo ocasiones, incluso, en las que Denis se enfrentó a Williams en la Liga Americana y Green a Porfirio en la Liga Nacional. Fueron etapas emocionantes para los aficionados y se preservan con afecto especial.
¿Podremos algún día volver a tener cuatro big leaguers al mismo tiempo? Claro que es posible. Se llegó a tres con Marvin Benard, Vicente Padilla y Oswaldo Mairena. Ahora sólo Padilla sobrevive.
Pero, mientras el chinandegano intenta volver a sus mejores niveles con Texas, Devern Hansack trata de aferrarse compulsivamente a un escaso chance en Boston. “Estoy en la pelea”, ha insistido el costeño y vamos a ver cómo sale al final.
Y detrás viene Aristides Sevilla, quien trata de hacerse notar con los Padres. Y ahora se ha ido Gonzalo López, quien no está en las Mayores porque sintió más atracción por el softbol local, aunque dice que esta vez sí le pondrá empeño.
Literalmente, Hansack es quien está más cerca del big show, aun cuando debe librar una batalla difícil para hacer el grado, mientras que Sevilla podría iniciar en Doble A, pero si se empeña puede ser llamado a media temporada por San Diego.
No perdamos de vista a Ofilio Castro, quien iniciará en Doble A, y a otros nicas más que vienen en camino. A lo mejor un día podremos llegar a tener más de cuatro. Yo creo que definitivamente es posible.