Durante un breve período en 2006, Francisco Liriano fue el pitcher más intratable de las Grandes Ligas.
Sin importar la cuenta, el zurdo dominicano de los Mellizos de Minnesota podía apelar a un slider, que rompía de una manera tan fuerte, tan tarde, que los bateadores no tenían la más mínima oportunidad.
De vez en cuando algún bateador con suerte lograba conectarle un hit y le decían al primera base Justin Morneau, “la verdad es que no sé cómo es que llegué aquí”.
Ahora que Liriano está de vuelta entrenando, 16 meses después de someterse a la operación de Tommy John en el codo y con nueve días de retraso con respecto al plazo que los lanzadores y receptores debían presentarse para la pretemporada, el quisqueyano ya puede ponerse a afilar el temido repertorio que lo condujo al Juego de Estrellas en 2006, antes que dolencias en el brazo le frenaran en su campaña de novato.
Había amasado marca de 12-3 con efectividad de 2.16 y 144 ponches en 121 innings lanzados, emulando a Ichiro Suzuki como los únicos jugadores en ser premiados como el Novato del Mes en la Liga Americana en meses seguidos (junio y julio).
“Me siento excelente”, afirmó Liriano tras una sesión de 10 minutos en el bullpen.
Liriano se presentó el miércoles al campo de entrenamientos de los Mellizos tras un retraso causado por problemas para conseguir la visa de trabajo.
El retraso en obtener la visa se debió a que el lanzador de 24 años fue apresado en 2006 por conducir ebrio en Florida.
Las autoridades estadounidenses ahora exigen nuevos requisitos para los individuos que han enfrentado problemas legales por manejar ebrio.
Tanto los Mellizos como Liriano desconocían que las personas que cometen esa infracción deben someterse a una evaluación sobre consumo de alcohol antes de sacar la visa.
“Cometí un error hace dos años, así que tuve que cumplir con todos los requisitos que pone el Gobierno. Finalmente estoy aquí. Estoy contento de estar aquí”, indicó.
Llegó al clubhouse poco después de las 7:30 de la mañana, rebosando una sonrisa. Fue saludado por sus compañeros, entusiastas por ver a un lanzador que se perdió toda la campaña del 2007 por las lesiones.