El desplome del precio de la soya a nivel internacional, ocurrido hace diez años, provocó que en Nicaragua este rubro esté hoy a punto de desaparecer debido a que falta capital para reactivarlo.
En Nicaragua se pasó de 50 mil manzanas, que se sembraban a finales de la década de los noventa, cuando hubo una superproducción, a cubrir únicamente un área de siembra aproximada de tres mil manzanas, provocando a la vez una gran demanda de este grano e incrementando el precio hasta en 30 dólares por quintal.
El ingeniero Francisco Vargas García, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Granos Básicos y Oleaginosas (Anprosor), afiliados a la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), explicó que hace diez años era más barato comprar soya afuera que cultivarla aquí.
“Pero con el boom de los biocombustibles producidos a través de los derivados de las harinas, de los almidones o del biodiesel derivado del aceite vegetal, se ha recuperado el precio de la soya; sin embargo en Nicaragua y Centroamérica, que podrían tener miles de toneladas de ese producto con gran demanda, no se ha recuperado la capacidad de producción, porque nadie presta para producir semilla”, comentó.
Dijo que el problema de la soya fue el mismo del sorgo y del maíz, cuando los precios bajaron, aunque ahora suben con el impacto que la industria del etanol ha tenido en el mundo sobre el maíz, el trigo, la cebada y otros granos.
“La industria local está pagando el quintal de soya a 20 dólares, pero su costo real debería ser 30 dólares, que es el precio que está manejando el mercado internacional”, aseguró el ingeniero Vargas.
Estima que en Nicaragua están cultivando cerca de cuatro mil manzanas, que pueden producir entre 120 mil y 130 mil quintales, cuando la demanda en el país es de casi medio millón de quintales.
MIL QQ
Considera que con un esfuerzo, en un par de años, se podría trascender a unas diez mil manzanas que podrían generar hasta 300 mil quintales, logrando un impacto positivo en la producción nacional, en la generación de empleo y de ingresos.
El miembro de Upanic explicó que para importar semilla hay que pasar un proceso de varios años, que incluye traer la semilla, probarla y ver si se adapta a las condiciones ambientales de Nicaragua.
“La soya tiene algo que se llama fotoperiodicidad, responde a presencia o ausencia de luz solar, y Nicaragua tiene un problema que no lo vamos a cambiar nunca, que son días solares cortos; entonces se requiere de una soya que se adapte a esa falta de luz, para que persista. Se tiene que trabajar con la semilla que tenemos e ir mejorando otras semillas que los productores han estado buscando con esfuerzo propio”, explicó.
Comentó que el país está importando los cereales a base de soya, cuando podríamos producirla, ahorrar divisas, generar más empleos y poner en manos de pequeños productores ese cultivo que respondería económicamente a solventar sus necesidades.
SEMILLA PARA TRESMIL MANZANAS
El ingeniero José María Velásquez, uno de los pioneros en el estudio del cultivo de la soya, explicó que a su criterio existe capital semilla disponible únicamente para tres mil manzanas de soya, con la variedad existente que es CEA Ch 86, que significa Centro Experimental del Algodón, Chema y el año en que fue descubierta.
También está la variedad “Chemaprecoz 2000”, que se sembró el año pasado con buen éxito, con un rendimiento de 40 quintales por manzana.
Explicó que en estos momentos el mercado de Nicaragua es capaz de absorber la producción de hasta 50 mil manzanas cultivadas con soya, sin que los productores corran riesgos de comercialización. Sin embargo, sólo hay semilla disponible para tres mil, con un rendimiento promedio de 33 quintales por manzana.
Comentó que a nivel local, al agricultor le están pagando a 16 dólares el quintal de soya, mientras los compradores salvadoreños y hondureños ofrecen hasta 20 dólares.
A su criterio, este déficit de producción se podría revertir si el Gobierno, a través del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) importa semilla desde Guatemala, donde existe la variedad 1088CB que se adapta fácilmente a nuestro clima.
“Todavía hay tiempo de traerla porque el ciclo de siembra iniciaría en julio y la ventaja de la soya es que no utiliza químicos, sino un biofertilizante a base de bacterias vivas”, aseguró el ingeniero Velásquez.
PROPUESTA DE LA UNAG
El ingeniero Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), considera que el cultivo de la soya representa un enorme atractivo debido al aumento de los precios.
Recordó que en los años noventa disminuyó la producción en Nicaragua debido a problemas de mercado.
“Las aceiteras no pagaban el precio real, además que es más rentable traer aceite y terminar de refinarlo en Nicaragua que comprar la materia prima y producir el aceite. Entonces, la soya entró en crisis, al extremo que algunos productores dejaron de sembrarla y a finales de los noventa una empresa en Chinandega compró la soya, no la pagó y obligó a los productores a dejar de sembrarla. Actualmente sólo hay unos 30 productores dedicados a este rubro”, relató Fiallos.
Dijo que la soya es un cultivo atractivo, debido a que los precios se podrían mantener altos en los próximos cinco años, pero está la limitante de la falta de semilla y para resolver este déficit habría dos opciones: que el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) certifique y reproduzca semilla de una variedad llamada comúnmente Chemaya, pero eso sería prepararla para el próximo año.
La otra opción es que a través del Gobierno se importe semillas de algunas variedades que se producen en Brasil, aunque estima que hay riesgos en este caso, porque tendrían que ver su proceso de adaptación al suelo nicaragüense.
Fiallos explicó que el problema de la soya fue expuesto recientemente al Gobierno y hubo anuencia de reactivar el rubro, teniendo el cuidado de traer semilla que no sea transgénica.