El juez de Distrito Penal de Jinotega, Róger Morales O’Connor impuso la pena máxima de 30 años de cárcel a Ricardo Martínez López, de El Sauce, León, por el asesinato del inspector policial Alejandro Altamirano Arauz, ocurrido en esta ciudad el pasado 22 de noviembre de 2007.
El juez retomó en su sentencia los cinco delitos por los que Martínez López fue acusado por la Fiscalía: asesinato, exposición de personas al peligro, tenencia ilegal de armas, amenazas y robo con intimidación.
Los hechos ocurrieron el año pasado en una agencia de envío y entrega de remesas, cuando Martínez López se presentó después de las 8:00 a.m., encañonó a los empleados y se llevó unos tres mil dólares.
Ese día Altamirano Arauz lustraba sus botas en el centro de la ciudad y andaba de civil, pues regresaba de La Concordia donde estaba asignado como oficial de la Policía Nacional.
Segundos después del asalto, le informaron que un hombre huía con el dinero, razón por la cual trató de detener al delincuente, pero este último sacó una pistola Brownnin y le disparó al oficial.
Otros agentes vestidos de civil aparecieron en escena, encañonaron al asesino en plena vía pública y lograron capturarlo después de un forcejeo.
TESTIGOS LO HUNDIERON
Testigos como Mauro Blandón Zeledón fueron presentados durante el desarrollo del jurado que duró tres días, logrando señalar a Ricardo Martínez como el sujeto armado que mató al agente policial y además huía mientras exponía al peligro a las personas.
“Yo le supliqué que guardara esa pistola y no disparara, que no expusiera al peligro a la ciudadanía”, aseguró Blandón Zeledón durante su comparecencia en el jurado.
El caso primeramente se manejó como homicidio, pero el juez Morales rectificó calificándolo como asesinato. Es más, la suma de los delitos que Martínez López cometió pasaban la pena máxima, pero como la legislación nicaragüense establece un límite de 30 años de cárcel, el juez impuso la misma.