“Si Chávez cae, caerá Evo, colocará a Rafael Correa en una situación difícil, y caerá Daniel Ortega en Nicaragua”, auguró Hans Dieterich, ideólogo del socialismo del siglo XXI que adoptó el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Dieterich, un conspicuo asesor de Chávez, ha escrito diferentes artículos analizando las principales claves de la derrota del referendo de diciembre pasado y advierte que de persistir el actual escenario que hay en el Gobierno de Venezuela, ese Gobierno sucumbirá junto a sus aliados.
“El presidente Chávez ha sufrido una derrota estratégica en el referendo constitucional, que junto con la derrota estratégica del Gobierno de Evo en Bolivia y la cada vez más precaria situación en Cuba, constituyen un panorama extremadamente grave para las fuerzas progresistas de América Latina. Es posible que los gobiernos de Hugo Chávez y de Evo Morales no sobrevivan los embates de la reacción en el año 2008 y que el modelo cubano se agote en el 2009-2010 si no se toman medidas realistas de inmediato”, advierte Dieterich.
El ideólogo alemán, que reside en México, señala que una eventual caída de Chávez para este año en el escenario de las elecciones regionales, haría que sus adversarios no esperen las elecciones presidenciales del 2012 para derrotarlo.
CRISIS DE VIDA O MUERTE
Según Dieterich, el “Día D” de Chávez llegará en enero del 2010 con el referendo revocatorio, pero él duda que los adversarios del mandatario venezolano esperen a tanto, en particular Washington.
“De hecho, las elecciones regionales de este año inician una dinámica que podría llevar al posible fin de la carrera política del Presidente. Porque a estas elecciones siguen las legislativas del 2010, que generarán una nueva Asamblea Nacional, y en el 2012 habrá elecciones presidenciales, en las cuales el Presidente, según la Constitución vigente, no puede participar. 2008 es, por lo tanto, no sólo un año trascendental para la sobrevivencia inmediata del Presidente, sino también para la derecha ‘bolivariana’ que lo rodea, y cuyos líderes pretenden ser sus herederos”, explica el padre del socialismo del siglo XXI.
EL PRIMERO SERÍA EVO
“El primer Gobierno que caería en este escenario, es el de Evo en Bolivia, porque allá Washington ha logrado construir una situación muy cercana al jaque mate. En Venezuela, el detonante será, además de la subversión oligárquica-imperial, la crisis económica que golpeará con fuerza en el 2008 si el Gobierno no toma medidas de urgencia de inmediato”, agrega en uno de sus artículos publicados este año.
Pero el mentor de Chávez cree que el mandatario está labrando su propia ruina al poner la estrategia de este decisivo 2008 en manos de quienes le diseñaron la derrota del 2007.
“Más bien, lo encamina hacia una derrota a mediano plazo”, asegura el sociólogo.
OPORTUNISMO Y VERTICALISMO
Dieterich critica lo que llama oportunismo de los diputados y ministros que rodean a Chávez, quienes en su opinión son incapaces de contradecirlo con tal de asegurar sus puestos.
“La causa principal de la derrota en Venezuela es el sistema vertical de conducción del proceso bolivariano. Esto es evidente en sus tres instancias formales, en las cuales el Presidente no tiene contrapeso alguno: el parlamento, el gabinete y el partido. El parlamento (Asamblea Nacional) es, esencialmente, una caja de resonancia de la voluntad presidencial, donde los diputados, controlados por tres ‘capataces’ dicen ‘sí’ a todo lo que él plantea, aunque sea inviable. La responsabilidad de esta situación reside en parte considerable en los diputados oficialistas, que no quieren perder sus prebendas”, indica Dieterich en otro de sus artículos.
VANIDAD, PECADO FAVORITO DEL DIABLO
En su análisis, Dieterich señala que Chávez ha pagado un alto precio político por ese sistema de conducción que lo llevó a una falta de información sobre la realidad de parte de su gabinete y de su entorno en Miraflores, a quienes identifica como los oportunistas de la nueva clase política.
“Aunque muchas veces ineptos para los cargos escogidos, garantizaban el control burocrático del proceso, mas no la cercanía al pueblo. Un anillo adicional que le filtra la realidad es el del sistema de Miraflores, donde, por ejemplo, los inspectores que él puede enviar para investigar un problema, pasan por el cuello de botella del Ministerio de la Presidencia”, dice Dieterich.
Señala que algo similar sucedía en la “Sala situacional” de Miraflores, donde un grupo de jóvenes asesores extranjeros controlaban la situación, “sin experiencia ni nivel político, pero con muy sabrosos sueldos”.
“Esa situación cortesana se reprodujo a nivel internacional, generándose un circuito internacional de aplaudidores intelectuales individuales, alimentados con premios culturales absurdos de 150,000 y 100,000 dólares, y colectivos, como algunas páginas web de izquierda, que suprimen o marginan todo debate crítico sobre el desarrollo de los procesos progresistas en Venezuela, Cuba y Bolivia”, dice Dieterich en sus críticas.
Los artículos de Dieterich pueden leerse en www.aporrea.org/tiburon/a46125.html.