La Orquesta Filarmónica de Nueva York interpretó anoche el himno estadounidense The Star-Spangled Banner y el de Corea del Norte durante una presentación en Pyongyang, en una histórica hazaña de diplomacia musical cuyo propósito es mejorar los lazos con la potencia nuclear que considera a Estados Unidos su peor enemigo.
La filarmónica es el mayor grupo cultural estadounidense que toca en el país norcoreano.
El concierto sin precedentes, transmitido en vivo por la televisión coreana, representa un intento de calidez entre los dos países que técnicamente se mantienen en una guerra solapada en momentos en que las negociaciones sobre los programas de armas nucleares de Pyongyang están bloqueadas.
Esta búsqueda por afianzar lazos culturales con el hemisferio occidental podría expandirse.
Con las banderas de Estados Unidos y de Corea del Norte en lados opuestos de una tarima cubierta de flores, la orquesta comenzó con el tema Patriotic Song (Canción patriótica) el himno nacional de Corea, y luego interpretó el de Estados Unidos.
La audiencia de unas 1,500 personas se mantuvo de pie durante ambas interpretaciones y aguantó el aplauso hasta el final del segundo.
“Mis colegas de la orquesta filarmónica de Nueva York y yo estamos muy satisfechos de tocar en esta magnífica sala de conciertos”, dijo el director del conjunto Lorin Maazel en inglés. Luego en coreano manifestó: “Por favor pásenla bien”.
Otras piezas del repertorio incluyeron New World Symphony (Sinfonía del nuevo mundo) de Dvorak escrita mientras el compositor checo vivió en Estados Unidos, inspirado en temas de los nativos americanos; así como el Preludio al Acto 3 de la pieza Lohengrin de Wagner; y An American in Paris (Un americano en París) de Gershwin.
“Algún día algún compositor escribirá un trabajo titulado Americanos en Pyongyang”, dijo el director con optimismo.
Al final del concierto la orquesta tocó el tema popular Arirang, muy apreciado tanto en Corea del Norte como en Corea del Sur, por lo que recibió un aplauso de pie de unos cinco minutos. Muchos de los asistentes lanzaron vítores, silbaron y saludaron con las manos a los músicos que sonreían radiantes.