Entre 2001 y 2005 la población en edad de trabajar de Nicaragua creció en 70 mil personas al año. Se estima que entre el 2005 y el 2010 van a entrar 118 mil en promedio, y así sucesivamente crecerá la mano de obra.
El problema, según el economista Adolfo Acevedo Vogl, es que esa enorme masa de jóvenes que entra al mercado laboral sigue entrando con una escolaridad bajísima y lo que va a ocurrir es que no van a encontrar oportunidad de empleo digno, va a aumentar la descomposición social, va a aumentar la migración y no va a haber manera de resolver el problema de la pobreza.
Las estadísticas indican que la población adulta nicaragüense evidencia un nivel de escolaridad promedio que se encuentra muy por debajo del promedio regional latinoamericano y centroamericano.
Carlos Tünnermann Bern- heim, especialista en educación, dice que se requiere de voluntad política firme para declarar realmente prioritaria la educación.
“La mejor riqueza que tiene hoy en día un país es su gente preparada, el conocimiento son los insumos de los procesos productivos y sin eso el país no puede avanzar en su desarrollo”, agrega.
Para Josefina Vanini, directora del organismo Eduquemos, urge un análisis por área de las cosas que han funcionado y tratar de corregir las cosas que no funcionan en el actual sistema educativo del país.
Pero lejos del debate, ya en el mundo real, empleos como los de zona franca, que requieran más calificación, están fuera del alcance de la mayor parte de los jóvenes en edad laboral.