BRUSELAS .- La Unión Europea instó este viernes al gobierno serbio a volver a la calma y proteger las embajadas tras el jueves "negro" de manifestación contra la independencia de Kosovo, con la esperanza de evitar que la violencia se propague al resto de los Balcanes y mantener relaciones decentes con Serbia.
Desde Eslovenia, donde participaba en una reunión de ministros europeos de Defensa, el Alto Representante de la UE para la Política Exterior, Javier Solana, fue particularmente duro y subrayó que sin una vuelta a la calma no habría "clima propicio para contactos que permitan progresar en el Acuerdo de Estabilización y Asociación" entre el bloque y Serbia.
El gobierno alemán, cuya embajada también resultó dañada el jueves por la noche, indicó que la "renovación" de acontecimientos como los de la víspera "tendría consecuencias inevitables en las relaciones entre la Unión Europea y Serbia".
El Acuerdo de Asociación, primer paso hacia la adhesión al bloque y cuya firma con Serbia está bloqueada por un veto de Holanda, sigue siendo la principal atracción que tiene la UE para los serbios y su presidente pro-europeo Boris Tadic.
Contrariamente a los nacionalistas serbios, Tadic repite que quiere integrar a Serbia en Europa, a pesar de su oposición a la independencia de Kosovo.
Holanda exige para firmar este acuerdo que Serbia coopere plenamente con el Tribunal Penal Internacional (TPI) para la ex Yugoslavia, entregando por ejemplo al ex jefe militar de los serbbosnios Ratko Mladic, inculpado de genocidio en 1995.
El nuevo procurador del tribunal, Serge Brammertz, tenía previsto viajar este mes a Serbia para evaluar la situación, pero los últimos acontecimientos hacen imposible esta visita, indicó el viernes un diplomático.
Pese a los incidentes del jueves y la decisión de Begrado de convocar a sus embajadores en los países que ya reconocieron a Kosovo, los europeos quieren conservar relaciones decentes con Serbia, país clave para la estabilidad de lo Balcanes, explicó ese diplomático.
Pero sin "barita mágica", como lo reconoce un alto responsable europeo, la UE sólo puede prometer que facilitará el otorgamiento de visados de ingreso al bloque para los serbios, una oferta muy reducida para lo que está en juego.
La UE se esfuerza en "limitar los daños" evitando todo contagio de la violencia al resto de la región, empezando por la frágil Bosnia-Herzegovina.
El parlamento de la República Srpska (RS), una de las entidades de la vecina Bosnia-Herzegovina, hundió en la incertidumbre a ese país al proclamar el jueves que los serbobosnios tendrían "derecho" a la secesión si la ONU y una mayoría de países de la Unión Europea reconocían la independencia de Kosovo.
La RS compone junto con la Federación Croato-musulmana a la Bosnia que surgió de la guerra que devastó a esta ex república yugoslava (1992-1995) y los serbobosnios jamás han ocultado su deseo de anexarse con Serbia.
La UE, que continúa supervisando ese país, intentará evaluar los riesgos de desintegración en Bosnia durante una reunión el martes y miércoles próximo en Bruselas del comité de seguimiento de los acuerdos de paz de Dayton (1995).