Mientras Vicente Padilla aceita su carabina para la próxima campaña en el beisbol de Grandes Ligas, el otro nica, Devern Hansack, tratará de aferrarse a las oportunidades que se le abran con los Medias Rojas de Boston.
En principio, Hansack ha sido designado para subir a la colina el próximo 1 de marzo, para trabajar ante los Mellizos, detrás del abridor Jon Lester, el zurdo que sobrevivió al cáncer y podría comenzar a impactar en esta temporada.
El mentor de los Medias Rojas ya hizo sus planes con los pitcheres para el spring training, y el nica, al igual que todos los lanzadores, va a recibir su oportunidad de demostrar que tiene talento para quedarse arriba.
Ojalá siga preparándose con el mismo interés y la determinación que ha mostrado hasta el momento.
Para Devern, el espacio sigue siendo cerrado. Sólo su trabajo sólido y algún inconveniente serio entre los brazos fijos del staff le van a abrir una oportunidad. Pero la clave es que esté listo para ese momento, si es que llega.
Aún con las dificultades que tuvo en el pasado, este lanzador de Laguna de Perlas ha sido un ejemplo como luchador. Prácticamente se levantó del suelo y está frente al chance de su vida.
Y si algo ha probado en años recientes, es que tiene carácter. En el 2007 causó una buena impresión y luego fue bajado a las Ligas Menores, pero su nivel de eficacia no se vio afectado. Su única falla fue no haber resuelto cuando fue llamado de emergencia en mayo.
Ahora está más construido como lanzador y a sus 30 años sabe que no puede dejar pasar el tiempo. Tiene que estar listo para rendir.
El próximo 1 de marzo subirá al montículo por primera vez. Ojalá sea la primera de varias presentaciones buenas que le compliquen la decisión al manager Terry Francona.
Hace tres años Hansack parecía ir hacia ningún lado. Hasta detenido estuvo. Ahora lucha por su futuro y lo hace con uñas y dientes.