El Presidente de Cuba que será electo el domingo, muy probablemente Raúl Castro, deberá encabezar la transición generacional, sacar a la economía de la postración, hacer ajustes políticos y buscar la unidad y el consenso, para garantizar la continuidad del régimen.
En su mensaje de renuncia a la Presidencia, publicado el martes, el propio Fidel Castro advirtió que en el Parlamento “se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución”.
En torno a esas medidas, aún en el misterio, Raúl Castro dijo en diciembre que “hay que forjar consensos para determinar lo más racional y conveniente” de la medidas a ejecutar.
Pero la comunidad internacional tiene que presionar por cambios y por una apertura política en el país caribeño, según la prensa. Los diarios de Brasil manifestaron muchas dudas sobre el futuro de Cuba.
“Cabe a la comunidad internacional intentar influir para que la apertura económica ensayada por La Habana se convierta también en apertura política. Y en este punto el papel de Washington será determinante”, según el diario Folha de Sao Paulo.
Folha agrega que es necesario una presión internacional para que una apertura política promueva “una transición negociada, que le permita a los cubanos librarse de una tiranía sin perder los avances en la educación y la salud”.
El diario O Globo destacó la inédita posibilidad de una transición pacífica en un régimen dictatorial y también insistió en que la comunidad internacional presione por cambios.
Para el diario Jornal do Brasil, el modelo de Fidel Castro tendrá una supervivencia temporal garantizada por Raúl Castro, pero será necesaria una transición hacia la democracia.
En Cuba, las reformas económicas que procesan los expertos de las Fuerzas Armadas —comandadas por Raúl— y las autoridades civiles, aún deben ser sancionadas por el Parlamento, pero la dirección ya está precisada.
“En la nueva era que vivimos, el capitalismo no sirve ni como instrumento”, dijo Fidel en una reflexión en enero, en línea con lo dicho por Raúl en diciembre: los cambios son para “perfeccionar nuestro socialismo”.
El tema más urgente es el de la agricultura y la producción de alimentos, pues además de alza de los precios internacionales, Raúl advirtió la urgencia de que los avances “se reflejen lo más posible en la economía doméstica, donde están presentes carencias cotidianas”.
Raúl, Presidente interino desde hace 19 meses debido a la crisis de salud de Fidel, llamó a poner “la tierra y los recursos” en manos de quienes producen con eficiencia, lo que colocó sobre el tapete el tema de la propiedad, mayoritariamente estatal, y las implicaciones políticas que significa el traspaso a privados.
“La próxima legislatura tiene que acometer el doble reto de permitir a cada cubano prosperar por su propio esfuerzo sin necesariamente sacrificar las conquistas revolucionarias colectivas y el de crear los espacios públicos de diálogo”, dijo Carlos Alzugaray.
La sustitución del fuerte liderazgo de Fidel y el tránsito generacional en curso es un problema complejo reflejado por los llamados a la unidad en torno al Partido Comunista (PCC), “sucesor” de Castro.
La generación de Fidel y Raúl, que inició la revolución, hoy se mueve entre los 75 y los 83 años y controla aún los puntos principales del poder, ya está saliendo del juego, como es el caso de Pedro Miret, un histórico vicepresidente del Consejo de Estado.
En ese escenario, Raúl Castro entra con apoyos fundamentales: Fidel desde su posición de francotirador en la prensa (y máxima autoridad del PCC), las Fuerzas Armadas, con fusiles, laboratorios económicos y estructura de negocios, y una imagen renovada de reformista.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), comandadas por Raúl Castro, son el pilar del Gobierno comunista de Cuba y tienen un enorme poder en sectores estratégicos de la economía y fuerte influencia política.
VIENDO A LULA
Raúl, posible sucesor de su hermano Fidel Castro, le pidió ayuda en el proceso de transición al Presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, por considerar a Brasil un aliado más conveniente que la Venezuela de Hugo Chávez, afirma ayer el diario Folha de Sao Paulo.
De acuerdo con la versión periodística, en enero pasado, Raúl le pidió a Lula intermediar posibles inversiones privadas en Cuba y una negociación con Estados Unidos.
“Para Raúl, Brasil sería un aliado más conveniente que la Venezuela de Hugo Chávez”, asegura Folha. Según el diario, en enero, Raúl le manifestó a Lula su deseo de acelerar el proceso de transición política en Cuba.