El estudio GEO-4 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destacó en su presentación, en Mónaco, la vulnerabilidad de América Latina y el Caribe ante el cambio climático.
“Subida del nivel del mar, más precipitaciones, mayor riesgo de sequías, vientos y lluvias más fuertes asociadas a huracanes, sequías e inundaciones más pronunciadas asociadas al fenómeno de El Niño, un descenso del suministro de agua procedentes de los glaciares y descensos en la productividad del ganado y de los cultivos” son los fenómenos de los que advierte el resumen inicial de GEO-4.
“Las selvas tropicales de Mesoamérica y la cuenca del Amazonas, los manglares y los arrecifes de coral del Caribe y otras áreas tropicales, los ecosistemas montañosos de los Andes y los humedales costeros son algunos de los ecosistemas más vulnerables ante los efectos del cambio climático”, según el PNUMA.
“Las pequeñas islas-estado son casos particularmente extremos, ya que pueden verse afectadas por el calentamiento superficial, sequías y una menor accesibilidad al agua, inundaciones, la erosión de las playas y el blanqueamiento (muerte) del coral”, según el estudio.
GEO-4 recuerda que se han incrementado el número y la fuerza de los huracanes en las regiones tropicales, y dedica varios párrafos a la situación de los glaciares andinos. “La pérdida de glaciares en Suramérica —subraya— es una prueba especialmente preocupante del cambio climático: la cordillera de los Andes y la Patagonia Argentina muestran signos de una recesión de los glaciares y una reducción de las zonas cubiertas por la nieve”.
América Latina y el Caribe “carecen de sistemas básicos de información, observación y control, desarrollo del potencial y marcos políticos institucionales y tecnológicos apropiados”.