Las gaitas sonaron a luto en el Celtic Park de Escocia, por la derrota 3-2 del equipo local ante un Barcelona que se movió al ritmo de Lionel Messi, ayer en el partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones.
El buen trabajo que desarrollaba la línea de ataque del Celtic generó la primera llegada peligrosa. Scott McDonald arribó por el lateral izquierdo, centró desde fuera del área para Vannegor, que de cabeza marcó el 1-0 para el conjunto local.
Los azulgranas contraatacaron y a través de la “Pulga” Messi se abrían las posibilidades del empate. El atacante argentino pasó con facilidad a la defensa por el costado izquierdo, hizo pase a Deco y este devolvió a la “Pulga”, quien definió el empate del Barsa a los 18 minutos.
Los escoceses respondieron al minuto 38, cuando el volante Aiden McGrady centró para Barry Robson que cabeceó el esférico parar concretar la segunda anotación para el Celtic.
Sin embargo, el panorama cambió en la segunda mitad. Ronaldinho aprovechó el error del defensa Gary Cadwell y subió por la banda izquierda, pasó a Thierry Henry y el francés anotó con precisión el empate 2-2 del Barsa a los 52 minutos.
Era el tiempo de hacer los cambios para el Celtic. El ingreso de Georgios Samaras, Massimo Donati y Mark Wilson fortaleció el ataque escocés, pero la línea defensiva de los catalanes estaba marcando mejor.
En busca del gol de la victoria, los azulgranas ingresaron a Samuel Eto´o por Ronaldinho, Deco por Xavi Hernández y Henry por Eidur Godjohnsen.
La ofensiva de Messi se intensificó y a los 79 minutos el argentino realizó una jugada individual que armó y definió con genialidad. Recortó a las defensas y venció a Boruc para darle el triunfo 3-2 al Barcelona.
Con una cómoda ventaja, los catalanes se marchan a casa con tranquilidad, mientras la vida del Celtic en Champions está en el abismo de la eliminación.