Al cierre de esta edición el Presidente de la República, Daniel Ortega, aún no se pronunciaba sobre la renuncia de su amigo personal, Fidel Castro, a la Presidencia de Cuba, hecha justo cinco días antes de que el Parlamento anunciara si postulaba a éste a una reelección como Presidente del Consejo de Estado.
Sin embargo, el canciller nicaragüense Samuel Santos aseguró la mañana de ayer que Castro se retira como “un gigante” y “una de las personalidades más grandes” que ha tenido la historia de la humanidad.
Santos rechazó comentar las consecuencias de esta decisión de quien Ortega recibió el apoyo durante su primer Gobierno en la década de los ochenta, pero subrayó que Castro “es un gigante y se retira como un gigante”.
“Ni se me ocurre opinar (...) Nicaragua respeta la independencia y la interioridad de cada país”, justificó el canciller.
Quien sí opinó fue el ex presidente Enrique Bolaños, para quien “ya era hora” que Castro renunciara al poder, al que se aferró durante casi medio siglo.
El ex mandatario coincidió con Santos en la juramentación de las nuevas autoridades de la Corte Centroamericana de Justicia, en Managua, y opinó que esta decisión “tendrá un impacto favorable” para el pueblo cubano, aunque insistió en que la misma “llega muy tarde”.
CONFÍAN EN SU “LEGADO”
Para el coordinador de la bancada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Edwin Castro, el anuncio de la renuncia de Castro a las estructuras oficiales del poder en la isla sólo evidencia que Cuba camina por una transición sin traumas.
Según el diputado sandinista, el único trauma mundial que se vive tras el anuncio de Castro ocurre en la Calle 8 de Miami, Estados Unidos, donde habitan cubanos exiliados en ese país desde la instalación de Castro en el poder, en 1959.
“El legado de Fidel, no sólo a Cuba, sino a toda la humanidad, es mucho más grande que su propia existencia, entonces yo no veo que haya un trauma mundial, creo que el trauma mundial lo hacen en la Calle 8 (de Miami)”, dijo el diputado.
En efecto, los residentes cubanos de la popular Calle 8 salieron ayer mismo a las calles a celebrar lo que consideraron como “el final del diablo”, según reportaron las agencias de prensa internacionales.
Para el Castro nicaragüense, la “Cuba sin Fidel” continuará por la senda del socialismo.
“Cuba sigue siendo una Cuba socialista, solidaria, la hemos visto trabajando un año con Castro retirado, él va a ser el gran asesor de esa Cuba, el gran faro (...) el gran consultor del Gobierno. Estoy totalmente convencido de que Cuba va a seguir por los caminos del socialismo, de la solidaridad, del latinoamericanismo”, auguró Castro.
El embajador de Nicaragua en Perú, Tomás Borge, dijo ayer a medios de aquel país, que descarta que el alejamiento de Castro de la Presidencia de Cuba afecte la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), la iniciativa venezolana a la que pertenecen Cuba, Nicaragua y Bolivia.
Según Borge, el próximo Presidente de Cuba será Raúl Castro, hermano de Fidel y quien “seguiría respaldando el Alba”.
En Nicaragua, el embajador de Venezuela, Miguel Gómez, evitó hacer comentarios, supuestamente porque se acababa de enterar de la renuncia.