Han pasado 17 años de la muerte del líder contra, Enrique Bermúdez, Comandante 3-80, un crimen que permanece impune. Una cortina de humo cubre el caso, no hay detenidos, tampoco nombres concretos de los autores materiales e intelectuales, y la investigación permanece engavetada, sólo existen sospechas y dedos acusadores que señalan al Frente Sandinista de ser el autor del asesinato que causó conmoción en Nicaragua y Estados Unidos, por tratarse del hombre que dirigió la contrarrevolución, cuerpo militar que obligó a los sandinistas a negociar la paz y a efectuar elecciones, en las que fueron derrotados.
Con una misa efectuada en la iglesia Divina Providencia, en Miami, la comunidad nicaragüense en el exilio recordó un aniversario más de la muerte del Comandante 3-80. Su viuda, Elsa Bermúdez, demandó a Ortega reabrir la investigación del caso.
Para doña Elsa, el crimen contra su esposo no puede pasar impune a la historia, por lo que próximamente solicitará formalmente la reapertura del caso a Ortega.
“Después de la investigación que inició doña Violeta, nunca ningún otro Presidente le dio continuidad, pese a todos mis ruegos, mis gestiones, mis viajes a Washington, las visitas a los Derechos Humanos, nadie le dio continuidad a la investigación. Como el actual presidente Daniel Ortega vive pregonando que su gobierno es para todos, le estoy solicitando que reabra el caso, él tiene mucho poder en la Corte Suprema de Justicia, le insto a que desengavete el caso, si realmente su gobierno es para todos”.
Bermúdez fue asesinado el 16 de febrero de 1991, en el parqueo de un conocido hotel en Managua.
Las heridas no han sanado para la dirigencia de la ex contra en Miami, “debido a la impunidad en que permanece el crimen de Bermúdez, y el de centenares de nicaragüenses asesinados, como el de Arges Sequeira”, dice Roberto Amador, ex piloto de la Guardia Nacional y de la Resistencia Nicaragüense (RN).
Aunque no hay una acusación formal, Amador es franco y directo: “Quienes asesinaron a Bermúdez fueron los sandinistas. A ellos les convenía desaparecerlo porque Enrique Bermúdez formó un ejército de campesinos, de nicaragüenses que querían cambiar el destino de nuestra Patria y los derrotó aun con todo el apoyo que recibían de Cuba y de la desaparecida Unión Soviética. Este hombre les hizo morder el polvo”.
Noel Castillo, ex miembro de la Guardia Nacional y ex combatiente de la RN, conocido como Comandante Trampa, cree que hay complicidad en el no esclarecimiento del caso, a su juicio el gobierno de doña Violeta Barrios no hizo suficientes esfuerzos para llegar hasta el final en las investigaciones, tampoco el Gobierno de Estados Unidos, pese a que Bermúdez fue su aliado contra los sandinistas.
“(De) las investigaciones que realizó el FBI (Buró Federal de Inteligencia) nunca se conocieron los resultados, ni las realizadas por el Gobierno de Nicaragua, no sabemos a ciencia cierta quién fue el autor material e intelectual”, dijo.
PAÍS SECUESTRADO
Amador sostiene que Nicaragua es un país secuestrado por la influencia sandinista desde 1979, incluidos los tres períodos de gobiernos democráticos (1990-2006), debido a que gobernaron desde abajo a como sentenciaron durante el período de Violeta Barrios, y han acorralado a las dos administraciones subsiguientes.
Pero también los ex combatientes opinaron sobre tópicos del gobierno que encabeza Daniel Ortega desde el año pasado en Nicaragua.
FANTASMA DE LA GUERRA
Las declaraciones de Ortega, de formar parte de un ejército junto a Venezuela, para hacerle frente a Estados Unidos, sólo contribuyen a crear un ambiente de zozobra, desaceleración de la economía, fuga de capital y desempleo de acuerdo con José Pastrán, Comandante Managua, de la RN.
“A estas alturas solamente a un loco se le ocurre hacer lo que está haciendo Daniel Ortega, queriendo involucrarse en una guerra con Colombia, que es como que vayas a pelear con un gigante, Nicaragua es un país en extrema pobreza, con un Ejército muy pequeño comparado con Colombia, no hay recursos, pienso que sólo puede ser habladurías, populismo, pero le está haciendo un grave daño a Nicaragua, porque ahuyenta la inversión, los recursos que podrían invertirse en Nicaragua, se desvían a países más seguros”, dijo Pastrán.
Amador cree que el discurso de Ortega pone en riesgo a la Patria y a la juventud nicaragüense. Aunque los sandinistas han afirmado que no habrá un retorno al Servicio Militar Patriótico, cree que existen posibilidades que lo reinstauren, pero a su criterio, esta vez las condiciones serían diferentes debido al rechazo de la población al tema de la guerra.
“Aunque el Ejército es de origen sandinista, tiene demasiados intereses económicos que perder, siendo uno de los más ricos de Centroamérica, para aventurarse en una guerra como la que pretende Chávez y sus aliados. La locura de los izquierdistas como Chávez y Ortega, que para mí son oportunistas, lo que quieren es prevalecer en el poder. Ortega se ha aliado con Venezuela, para fortalecer el Ejército, para ir a una guerra con Colombia”, dijo.