La justicia penal en Nicaragua tiene instituciones y leyes modernas como la Defensoría Pública, las Procuradurías de Justicia y de Derechos Humanos, el Código Procesal Penal (CPP), el Código de la Niñez y la Adolescencia, la Ley de Vigilancia Penitenciaria, pero en toda esa estructura todavía existe una viga que está muy vieja y que necesita ser reemplazada por una nueva: el Código Penal.
El actual Código Penal tiene sus orígenes en el siglo XIX y el último “retoque” que le hicieron fue en el año 1974, cuando, según el magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Marvin Aguilar, se perdió una oportunidad para modernizarlo.
La Asamblea Nacional ya trabaja en un nuevo Código Penal, moderno, acorde con las necesidades actuales de la sociedad nicaragüense, explica el magistrado Aguilar.
Pero no ha sido aprobado en su totalidad porque, según diputados sandinistas, fue adulterado el proyecto original y se niegan a aprobarlo mientras no se investigue la supuesta falsificación.
Algunos juristas han considerado que el nuevo Código Penal propiciaría la libertad definitiva del ex presidente Arnoldo Alemán y por ello se retrasa su aprobación.
“El nuevo Código Penal no fue hecho en función de ningún líder político”, responde el magistrado Aguilar.
El funcionario judicial explica que este nuevo Código Penal va a llenar vacíos que existen en la actual justicia penal de Nicaragua.
Señaló que este código evitará que una persona que se robó un gallo, cuyo precio no pasa de 500 córdobas, vaya a ser enjuiciada por un tribunal de jurado, pues un juicio de ese tipo le cuesta al Estado miles de córdobas si llega a casación.
La Corte está preparando capacitar a tres mil funcionarios del Poder Judicial sobre el nuevo Código Penal, entre jueces, defensores, fiscales, magistrados y suplentes de los mismos.
En este nuevo código se incorporan los delitos electrónicos, como clonaciones de tarjetas de crédito y la manipulación genética, algo novedoso en la justicia penal de Nicaragua, indicó el magistrado Aguilar.
Las personas que sean procesadas por delitos de droga, serán condenadas de acuerdo con las cantidades de droga con que sean capturadas, evitando así que el “mulero” sea castigado con igual pena que el narcotraficante.
Aguilar enfatizó en que los delitos sexuales también se tomará en cuenta la autodeterminación de la mujer.