El recorrido en un bus con puertas seguras, sistema de suspensión en buen estado y hasta con acceso fácil para las personas con capacidades diferentes, no está tan cerca como se lo imaginaban los managuas y el resto de la población nicaragüense que usa el viejo sistema de transporte colectivo en la capital.
Esta vez, el obstáculo para la ansiada renovación de la flota vehicular es la falta de acuerdos entre las instancias gubernamentales que deberán ser parte del órgano directivo de una nueva empresa estatal, delegada por el presidente Daniel Ortega para manejar los fondos del proyecto millonario.
Por mandato legislativo, de acuerdo al documento aprobado por la Asamblea Nacional, el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) debe ser el ente ejecutor del proyecto de renovación de la flota vehicular en Managua y tendría que manejar los 26.25 millones de dólares financiados por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), más los casi cuatro millones de dólares de contrapartida del Gobierno nicaragüense.
Sin embargo, el presidente Ortega decidió que una nueva empresa estatal debe regular las tarifas y recorrido del sector a renovar, y principalmente, garantizar el reembolso y los dividendos del proyecto, los cuales serán utilizados para ejecutar una segunda etapa de la renovación de buses en Managua.
El MTI, Petróleos de Nicaragua (Petronic), el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), la Secretaría Técnica de la Presidencia y el Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma) de la Alcaldía de Managua, son los entes que oficialmente formarán parte de la aún no nacida empresa estatal.
La única “piedra en el zapato” para la constitución de esa empresa es que los involucrados aún no se ponen de acuerdo en quién será el coordinador general del asunto, según fuentes cercanas a las negociaciones gubernamentales.
Si el desacuerdo persiste, no hay licitación, por consiguiente no hay entrega de fondos de parte del BCIE y tampoco hay buses nuevos.
La urgencia de una pronta renovación de la flota vehicular se debe a que los más de 800 buses prestatarios del servicio urbano colectivo en Managua tienen entre veinte y cuarenta años de uso. A esa edad se le suma la falta de mantenimiento de las unidades automotores, lo que da como resultado un pésimo servicio en buses inseguros.
LA JUSTIFICACIÓN
El titular del MTI, Pablo Fernando Martínez, negó diferencias a lo interno de la constitución de la nueva empresa estatal.
Según declaró el funcionario, la firma del convenio de préstamo millonario entre los representantes del BCIE y del MTI ha sido la limitante.
“El convenio fue ratificado por la Asamblea Nacional, pero el documento de préstamo ahora debe ser firmado por la gente del Ministerio de Hacienda (y Crédito Público) y el BCIE)”, dijo Martínez.
Sin esa firma no se puede empezar el proceso de licitación, indicó Martínez.
El préstamo del BCIE fue otorgado a 22 años de plazo, incluyendo 4 años de gracia y con una tasa anual de interés fijo del 2.5 por ciento para el Gobierno de Nicaragua.
LA PROMESA INCUMPLIDA
La renovación de la flota vehicular es un tema que está en el debate público desde hace varios años. Sin embargo, el tema recobró mayor importancia luego que autoridades gubernamentales y municipales prometieran las primeras unidades nuevas para diciembre del 2007.
Como ya es inherente a la clase política nicaragüense, la promesa fue incumplida, y los buses no llegaron a finales del año pasado. Tampoco llegaron en enero ni febrero, como había asegurado hace varios meses el director del Irtramma, Francisco Alvarado.
El mismo funcionario gubernamental aseguró, luego de haber fallado en los primeros intentos, que los buses nuevos llegarán antes de la Semana Santa, a finales de marzo próximo. Aunque el plazo de esta nueva afirmación no se ha vencido, todo indica que tampoco se cumplirá.
De hecho, el Alcalde sandinista de Managua, Dionisio Marenco, ya se adelantó al declarar que la renovación de la flota vehicular en Managua empezaría como en junio.
Entre todas las afirmaciones, lo cierto es que el proceso de licitación para adjudicar los nuevos buses dura por lo menos tres meses, si no hay impugnaciones. Posterior a eso, el BCIE debe cumplir con los requisitos legales para entregar los desembolsos del préstamo. Y, por último, la empresa que gane la licitación debe programar la importación de las unidades nuevas, en un proceso que puede durar hasta un mes.
De tal manera que faltan más de cuatro meses para que los managuas y buena parte de los nicaragüenses estrenen buses en la capital.
COMIENZA LA COMPETENCIA
Aunque la licitación no ha sido aperturada de manera oficial, las empresas que venden autobuses en Nicaragua, con sedes o filiales en México, ya empezaron la carrera para ganar el pastel de la renovación vehicular en Managua.
Según el acuerdo con el BCIE, sólo las empresas mexicanas pueden participar en la licitación para renovar la flota en la capital, y precisamente por eso la empresa International presentó sus productos a una delegación de funcionarios del MTI y de periodistas nicaragüenses.
International es una empresa que tiene más de cien años de experiencia en el ramo automotriz, y desde hace diez construyó las instalaciones más modernas de la región en su Planta Escobedo, en Monterrey, capital de Nuevo León, México.
Oscar Téllez, gerente de Ventas Automotriz de Nicaragua Machinery Company, empresa representante de International en Nicaragua, explicó que las empresas mexicanas aún no tienen los requerimientos específicos sobre las características que deben cumplir los nuevos buses que llegarán al país.
“Nosotros tenemos capacidad para cumplir con todos los requerimientos y gustos de los compradores, así que tenemos varias propuestas, pero hay que esperar para cumplir con lo que se pida oficialmente”, reiteró Téllez.
Sin embargo, mientras empieza la competencia oficial, International maneja propuestas que van desde buses con motor delantero como el Sigma y el 1060 FE, con carrocería de la empresa mexicana Ayco; hasta buses con motor trasero como el Cosmopolitan, pasando por los buses modelo Zafiro, de semicontrol delantero.
A pesar de los diferentes modelos propuestos por International, Téllez explicó que los buses urbanos que la empresa traería, de ganar la licitación, tendrían una capacidad promedio de 45 pasajeros sentados y otros 32 que viajarían de pie.
Los buses International también podrían tener una longitud de entre once y doce metros, explicó Téllez.
La carrocería de los buses International, cuyos suplidor es la empresa Ayco, pasan por un minucioso proceso de revisión y control de calidad que garantizan un buen producto para dueños de unidades y usuarios, recomendó por su parte Emiliano Muñoz, gerente de Control de Producción de Ayco.
Muñoz especificó que los estudios de esa empresa establecen como vida útil al menos once años para la carrocería Ayco.
“Se revisa la pintura, la filtración de aguas, el funcionamiento del sistema en malos caminos y otros puntos de seguridad en una auditoría completa”, agregó el gerente de Control de Producción de Ayco.
Jorge Barnichta, gerente de Ventas de International para América Latina y el Caribe, explicó que el respaldo técnico de las nuevas unidades es un punto fundamental y forma parte de la promesa de trabajo de esa empresa.
De acuerdo a Barnichta, International tiene una base amplia para capacitar a los transportistas de Managua en el uso de las nuevas unidades de esa marca, y además, la empresa filial en el país, Nicaragua Machinery Company, puede brindar el soporte técnico con la tecnología y maquinaria adecuada.
“Estamos en capacidad de brindar un buen servicio posventa: mantenimiento preventivo, repuestos y otros mecanismo de seguridad a los compradores”, dijo Barnichta.
En Managua, las cooperativas de transporte colectivo que serán beneficiadas con la renovación de la flota vehicular cuentan con la infraestructura adecuada para instalar los talleres especializados de los buses International.
LO QUE LOS BUSEROS QUIEREN
De acuerdo a lo anunciado por las autoridades municipales, el bus nuevo que llegará a Managua podría tener un precio cercano a los 75 mil dólares.
Con ese precio como base, los dirigentes del sector transporte están pidiendo como principal requerimiento que los nuevos buses sean de bajo consumo de combustible y de gran capacidad para transportar a un buen número de pasajeros.
“Nosotros tenemos que pagar los buses nuevos, y por eso necesitamos que sean unidades rentables al bolsillo”, dijo Ramiro Cordero, dirigente de la Cooperativa 21 de Enero, una de las seleccionadas para adquirir los nuevos buses.
En Managua, el Irtramma ya seleccionó a las catorce cooperativas urbanas que podrán optar a renovar parte de sus flotas. Las principales beneficiadas son la Parrales Vallejos y la Cooperativa Colón.