Brasil e India, dos de los más activos miembros del Grupo de los 20 (G20), insistieron ayer en que se debe seguir “negociando” para intentar concluir la Ronda de Doha, para liberalizar el comercio mundial, aunque reiteraron que la llave para un acuerdo está en el sector agrícola.
“Los subsidios (de los países más ricos a la agricultura), que distorsionan el comercio, deben ser reducidos de una forma drástica”, dijo el Ministro de Asuntos Exteriores indio, Pranab Mukherjee, en una rueda de prensa junto al canciller brasileño Celso Amorim.
Brasil e India son la cabeza visible del G20, que agrupa a países en desarrollo, que denuncian las subvenciones a la agricultura en las naciones más ricas como una violación de las normas de libre comercio y un obstáculo al crecimiento de los más pobres.
Mukherjee admitió que hay “muchas divergencias” en las delicadas negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), pero afirmó que “pueden ser solucionadas” siempre y cuando “la opción por el desarrollo sea el norte” de la Ronda de Doha.
Amorim coincidió con su homólogo indio y apuntó que, con las amenazas de crisis que se ciernen sobre la economía mundial, “ahora es más urgente llegar a una conclusión exitosa de la Ronda de Doha”.
RECHAZO DE EUROPEOS
Un grupo de 20 países de la Unión Europea (UE) mostró entretanto su preocupación por los últimos textos presentados en la OM) dentro de la Ronda de Doha.
Los veintisiete países miembros de la UE han analizado las últimas propuestas de la OMC en dos reuniones: por un lado en el Consejo de Asuntos Generales, en el que están los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, y por otro en el Consejo de Agricultura.
Los nuevos textos conocidos en la OMC no aportan nuevas ideas ni en el capítulo agrícola ni en el de bienes industriales respecto a las propuestas precedentes de hace siete meses.
Sólo el Reino Unido, Suecia y Dinamarca consideran que las propuestas “son una buena base de negociación” para avanzar en un acuerdo sobre la Ronda, que comenzó en 2001 y que actualmente está atascada.
En la reunión de ministros de Exteriores, Francia, Italia, Grecia, Hungría, Polonia, Irlanda y Letonia han intervenido para expresar su preocupación por cómo evoluciona la negociación.
La UE tiene interés en una apertura de los mercados industriales y de servicios, mientras que los países emergentes y Estados Unidos piden a los europeos que abran sus mercados agrícolas.
Por ejemplo los países en desarrollo, en el capítulo de productos tropicales, han incluido los cítricos o el tomate, lo que puede dañar a la agricultura de los países mediterráneos, según los europeos.