KANDAHAR, Afganistán.- Entre 65 y 80 personas, en su mayoría hombres y jovencitos, murieron y varias decenas quedaron heridas este domingo en uno de los peores atentados cometidos en Afganistán, atribuido a los talibanes, y perpetrado durante un combate de perros en Kandahar. Aunque el balance de víctimas aún no es definitivo, el atentado podría ser el más sangriento cometido en Afganistán desde el derrocamiento de los talibanes a fines de 2001.
Poco antes del mediodía "un kamikaze accionó los explosivos que llevaba en medio de la muchedumbre en el séptimo distrito de Kandahar matando más de 65 personas e hiriendo por lo menos a 50", indicó el ministerio del Interior en un comunicado con la mención "revisado", tras haber anunciado en un primer momento 80 muertos.
"Muchos de los heridos están muy graves y la eventualidad de un alza del número de víctimas existe", añade el comunicado.
Un portavoz del ministerio del Interior, Zemarai Bashary, dijo a la AFP que la mayoría de los fallecidos eran hombres civiles, entre ellos varios jóvenes y policías. El suicida iba a pie, añadió.
El gobernador de Kandahar, Asadulá Jalid, dijo que el balance de muertos era de más de 80.
"Este ataque suicida fue obra de los talibanes, los enemigos de Afganistán", declaró.
Pero un portavoz de los talibanes, Yusuf Ahmadi, dijo que no podía comentar nada por ahora sobre la explosión.
Wali Karzai, hermano del presidente Hamid Karzai y jefe del consejo provincial de Kandahar, dijo a la AFP que no tiene duda de que el ataque fue perpetrado por los talibanes.
Cuerpos y miembros yacían entre botas, ropas y celulares que sonaban ensangrentados poco después de la explosión, informó un reportero de la AFP que estaba en el lugar de los hechos.
Más de 500 personas se habían congregado para asistir al combate de perros, dijo el testigo Abdul Karim, aficionado a la muy popular diversión, prohibida durante el gobierno de los talibanes.
"La pelea había comenzado apenas entre dos perros. De repente escuché una fuerte explosión cerca de un vehículo de la policía. Luego vi mucha gente muerta y herida. Vi como a 40 muertos en el suelo", añadió Karim a la AFP.
La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN, condenó el ataque y se dijo dispuesta a ayudar en la investigación.
"Las autoridades afganas y las fuerzas de seguridad afganas conducen la investigación sobre este incidente y nosotros estamos preparados para ofrecer el apoyo de la ISAF a esta investigación si es necesario", dijo un comunicado.
"Estamos siguiendo la situación de muy cerca", añadió el general Marc Lessard, comandante del mando regional sur.
El presidente afgano, Hamid Karzai, también condenó el ataque desde Qatar, donde está en viaje oficial, y acusó a los "enemigos de Afganistán, que no pueden tolerar la felicidad de nuestro pueblo".
La Casa Blanca se sumó y condenó el atentado afirmando que demuestra que los enemigos de Estados Unidos en este país "no ofrecen más que violencia y muerte", y que "el pueblo afgano no les permitirá que detengan su camino a la democracia y la seguridad".
El ministro de Relaciones Exteriores británico, David Miliband, tachó el ataque de "acto de terrorismo cobarde y aborrecible", mientras que el presidente francés Nicolas Sarkozy dijo que el ataque refuerza la determinación de la comunidad internacional de "permanecer junto a los afganos para ayudarlos a reconstruir un país estable y reconciliado, libre de terroristas y amenazas extremistas".
Se trata del atentado más sangriento realizado en esta ciudad, que fue bastión de los islamistas radicales antes de ser derrocados por una coalición internacional y que desde entonces llevan a cabo una sangrienta insurrección.
El atentado más mortífero desde la caída de los talibanes en 2001 había sido un ataque suicida que mató a 79 personas en la provincia de Baghlan (norte) en noviembre de 2007, en su mayoría escolares.