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El fallecimiento del padre Miguel Ángel Vásquez Espinoza estremeció a los católicos de Yalí, Jinotega, lugar que acogió al religioso durante 35 de sus 49 años dedicados a la vida sacerdotal. También en Jinotepe, su ciudad natal, hubo muestras de pesar y cariño ante la pérdida del sacerdote. Ayer en la tarde los yaleños lo acompañaron hasta su última morada en Jinotepe. El sacerdote, de 85 años, tras una larga enfermedad, cerró sus ojos el jueves 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad. El padre Edwin Román Calderón, párroco de San Antonio de Padua, dijo que Vásquez supo cargar con la cruz de Cristo.
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