Dos atentados suicidas dejaron el sábado 39 muertos en Pakistán, 37 de ellos en el perpetrado contra un mitin del partido de Benazir Bhutto, la líder de la oposición asesinada en diciembre, poniendo el colofón a una campaña electoral marcada por la violencia.
Ambos actos despiertan el temor a un incremento de la violencia coincidiendo con los comicios del lunes, una cita trascendental para la imagen de estabilidad que pretende dar el presidente paquistaní Pervez Musharraf.
El atentado contra el Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) de Bhutto se produjo en Parachinar, localidad de las zonas tribales fronterizas con Afganistán y dejó un balance de 37 muertos y 93 heridos, dijo el portavoz del Ministerio de Interior, el brigadier Javed Chima, quien explicó que se trató de un atentado suicida con un vehículo cargado de explosivos.
Fuentes de los servicios de seguridad explicaron que el atentado con cochebomba tuvo lugar frente a la oficina del candidato local del PPP, que resultó ileso, según su familia.
Posteriormente, dos personas murieron y ocho resultaron heridas en el valle de Swat, en el noroeste de Pakistán, cuando un suicida al volante de un vehículo hizo estallar su carga de explosivos cerca de una oficina de prensa militar, anunció el ejército.
VIOLENCIA ELECTORAL
El Ministro de Interior, Hamid Nawaz, dijo que se trató de “un incidente muy desafortunado” y prometió las “máximas medidas de seguridad” para los próximos días, con el despliegue de 81,000 soldados alrededor de los 64,000 colegios electorales.
Los militantes próximos a los talibanes y a Al Qaeda hicieron del 2007 el año más cruento de la historia de Pakistán, con más de 800 muertos. Teniendo en cuenta a las víctimas de este sábado, más de 140 personas han muerto en atentados desde el 1 de enero; 80 de ellas en actos electorales.