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17.02.08
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Noticias >> Entrevista
/La Prensa/Orlando Valenzuela

Víctor Hugo Tinoco, diputado por la Alianza MRS: “Nicaragua no necesita alianzas militares con nadie”

El diputado disidente FSLN afirma que el presidente Daniel Ortega está manejando la política exterior nicaragüense de manera errónea, involucrando al país en conflictos y bloques regionales, que podrían afectar la cooperación que dan otras naciones
Carlos Salinas Maldonado
domingo@laprensa.com.ni

Aquel lunes de finales de enero, los venezolanos no sólo tuvieron que soportar las largas peroratas que el presidente Hugo Chávez lanza desde su programa “Aló, Presidente”. Ese día a la de Chávez se unió otra voz que reafirmaba y extendía los comentarios del mandatario venezolano. A su lado, vestido de camisa rosada como en otros tiempos, estaba Daniel Ortega.

“Tocar a Venezuela es incendiar la región. Aquí nadie se va a quedar quieto”, dijo Ortega con su voz ronca, pausada. Ortega seguía así el guiño que le hiciera Chávez, cuando afirmó que Colombia planeaba una agresión militar contra Venezuela, apoyada por Estados Unidos.

Desde ese momento el tono contra Colombia no ha bajado. Y el país sudamericano ha respondido de la misma forma, acusando a Ortega de querer una confrontación militar, y pasando del forcejeo verbal al campo jurídico, a la disputa marítima que ambos países mantienen en la Corte Internacional de La Haya.

Desde el punto de vista colombiano existe una animadversión de Ortega hacia Colombia, según un análisis publicado recientemente por la revista Semana, de Bogotá, que incluso hace su propia interpretación del último fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia sobre el litigio marítimo entre ambos países.

Para Víctor Hugo Tinoco, diputado por la Alianza MRS, y ex vicecanciller de la República, la actual posición del presidente Ortega frente a Colombia es un error que podría influir negativamente en la Corte, en momentos en que, afirma, Nicaragua cuenta con grandes posibilidades de lograr un fallo a su favor.

Tinoco acusa a Ortega de estar involucrando a Nicaragua en un bloque ideológico que crearía más dependencia económica al país, además de estar “planteando formar un bloque militar”, siguiendo la propuesta lanzada el 28 de enero por Hugo Chávez de crear un consejo de defensa militar paralelo al Alba.

“Tenemos que desarrollar una política exterior que nos permita buscar relaciones de amistad con todos los países, que nuestra lógica debe de ser no tener enemigos”, dice el diputado en esta entrevista, a la vez que afirma que Nicaragua no necesita ningún tipo de alianza militar.

::: ¿Cuáles cree que son los grandes errores que en política exterior ha cometido el presidente Ortega?

Hay que partir del marco en que se mueve este país. Nicaragua es un país pequeño, con profundos problemas económicos, enormemente dependiente de la cooperación internacional: aproximadamente un 40% del Presupuesto depende de la cooperación externa. Este es un país en el que el concepto de soberanía no puede ser abstracto sino que tiene que estar ligado a sus propias características. Nosotros inevitablemente vamos a tener limitaciones en el ejercicio de nuestra soberanía ante cualquier país, mientras no desarrollemos nuestra propia capacidad de autogestión y de autodesarrollo; ahorita estamos siendo chineados por la comunidad internacional.

Esa realidad es la que marca el tipo de política exterior que debe tener Nicaragua: debe partir de los principios del derecho internacional, soberanía, autodeterminación; pero no puede entrar en aventuras o experimentos de alianzas internacionales de orden geopolítico que nos vayan a afectar y a profundizar el nivel de dependencia que tenemos.

::: ¿Cuándo habla de esa dependencia se refiere al caso de Venezuela, al apoyo que el gobierno venezolano da al gobierno de Ortega?

No, me refiero al problema de Nicaragua en general e independientemente de quién esté en Venezuela o el gobierno de Nicaragua. Si venimos a la actual realidad, tenemos que desarrollar una política exterior que nos permita buscar relaciones de amistad con todos los países, que nuestra lógica debe de ser no tener enemigos. Si nuestro énfasis es buscar amigos, nuestras relaciones internacionales no pueden andar en los linderos políticos e ideológicos porque llevan a las demarcaciones, a ubicarte en la acera de los enfrentamientos. La política exterior debe orientarnos a tener buenas relaciones con Estados Unidos, sin que tengamos que hacer todas las cosas que quieren que hagamos. Igual con Venezuela y Cuba.

::: Hace unas semanas, el presidente Ortega dijo en Caracas que si un país ataca a Venezuela es como si atacara a Nicaragua. ¿Qué opina de esas declaraciones?

Uno puede ubicar los enfoques que ha estado desarrollando el presidente Ortega y sus señalamientos como equivocados, errados desde el punto de vista de los intereses de la nación. Él se ha ubicado en un bloque geopolítico y nosotros no debemos hacer eso, no debemos tener posición militante en los conflictos internacionales. El presidente Ortega nos ubica en un frente de lucha que no es el nuestro.

Cuando vos tomás posición en un bloque geopolítico, como fruto de esas relaciones, tenés un monto de cooperación adicional, pero eso se traduce en una disminución de la cooperación por el otro lado.

::: En las últimas semanas, el lenguaje del Presidente ha tomado un tono bélico, hasta apoyó la creación de un ejército regional paralelo al Alba. ¿Qué consecuencias puede tener esto para Nicaragua?

El Presidente ya no sólo está formando un bloque ideológico, eso quedó atrás; se está planteando formar un bloque militar, tipo OTAN o Pacto de Varsovia (creado en 1955 bajo liderazgo soviético como respuesta a la conformación de la OTAN). Ese planteamiento es totalmente equivocado, en contra de los intereses de la población nicaragüense; y donde además mezcló el tema colombiano, al plantear el ejército del Alba no sólo como enfrentado a los Estados Unidos sino como enfrentando posibles diferencias militares con Colombia. Nicaragua tiene un diferendo limítrofe con Colombia y en esa mezcla que él hace, le hace daño a Nicaragua.

::: ¿Qué tipo de daño?

Esa posición es tan equivocada que ni los partidos ni gobiernos de izquierda tienen un posicionamiento de ese tipo. ¿Después que Ortega dijo eso, cuál fue la posición de Fidel Castro? Dijo: Cuba tiene y busca relaciones de amistad con todos los gobiernos, sean de izquierda o de derecha. Esa es una izquierda seria, una verdadera izquierda, que no es retórica sino que está viendo los intereses del pueblo cubano en una perspectiva de mediano plazo. Eso te dice que la retórica refleja una posición equivocada, fuera de la realidad, que es la que el Presidente ha estado manejando.

En su planteamiento, Ortega hizo una relación completamente equivocada: mezcló nuestra relación con Venezuela con nuestra relación con Colombia. La relación con Venezuela es fundamentalmente económica, comercial y política. Nuestra relación con Colombia es de carácter jurídico, de derecho internacional, y política. Nosotros tenemos que mantener separados ambos temas.

::: ¿Qué consecuencias puede tener esa mezcla, como la llama usted?

Puede tener un impacto negativo en la Corte Internacional de Justicia, porque de repente puede decir: Nicaragua tiene una diferencia con Colombia de carácter marítimo, pero al mismo tiempo está planteándose una guerra con Colombia y apoyar a un vecino de Colombia; entonces eso puede distorsionar nuestra posición en La Haya, que es fuerte, porque nos respalda el Derecho del Mar, que es nuevo, sólo tiene 30 ó 40 años de existencia; que le da más derecho a Nicaragua que a Colombia, sobre todo en la base la plataforma continental.

::: Con la última resolución que emitió la Corte de La Haya con respecto al diferendo entre Nicaragua y Colombia, ¿qué se logró?

El último fallo de la Corte fue sumamente positivo para Nicaragua porque desmontó la estrategia colombiana para cercarnos en el Mar Caribe, para adueñarse de 100,000 kilómetros cuadrados de mar territorial que nosotros reclamamos y al que tenemos derecho. La Haya lo que dijo en el fallo es que el Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra de 1928 tenía validez, pero que ese tratado no había definido la frontera entre Nicaragua y Colombia. Y como no hay ningún otro tratado que hable de fronteras entre Nicaragua y Colombia, la conclusión es que no hay frontera definida. Eso es lo que va a discutir ahora la Corte.

::: ¿Cuál debería ser la estrategia de Nicaragua ahora?

Creo que hasta ahora la estrategia va correcta, ha sido nacional. La política de límites y fronteras de Nicaragua se ha mantenido coherente, independientemente de qué Gobierno estaba. Eso hay que mantenerlo. Esa práctica es la base fundamental que nos ha dado la fuerza, además de que hemos contado con un buen equipo de asesores y especialistas que han estado ahí desde hace 20 ó 25 años.

::: ¿A pesar de la tensión creada en las últimas semanas por los discursos de Colombia, de Nicaragua, que dice estar lista para cualquier posible agresión; de controversias por supuestas barcas pesqueras nicaragüenses en esas aguas..?

El hecho de que la Corte no ha definido dónde queda la frontera entre Colombia y Nicaragua en el Mar Caribe, eso se presta a problemas, diría que eso es casi natural, porque cada país va a interpretar que tiene derecho de andar por ahí, manteniendo el riesgo que se rocen, que se crucen, embarcaciones pesqueras o militares. Ahí es donde Nicaragua tiene que manejar con mucho cuidado sus políticas y sus acciones. Como no hay frontera definida, entonces Nicaragua tiene derecho a moverse en esas aguas, tiene derecho a que sus pescadores pesquen ahí y que sus patrulleras circulen por esas zonas. Nicaragua tiene que hacer eso porque es una reafirmación de su voluntad de dominio sobre esas aguas, y eso es importante en derecho internacional. Lo que se debe evitar es responder en la esfera militar a una situación concreta; tiene que responder siempre en la esfera diplomática. Pero al final, la última palabra la va a tener la Corte.

::: ¿Y cree que esa última palabra sea positiva para Nicaragua?

No hay duda de que Nicaragua tiene una posibilidad sumamente fuerte de recuperar decenas de miles de kilómetros cuadrados de mar territorial, que actualmente Colombia nos pretende negar.

::: ¿Y qué pasaría si hipotéticamente sucediera lo contrario, si la Corte se pronuncia a favor de Colombia?

La Corte da el derecho y busca el principio de equidad, porque la Corte no pretende estimular los conflictos entre países por cuestiones limítrofes. Algún tipo de salida, estoy seguro, con equidad y justicia y basada en el derecho internacional, va a dar la Corte. Que niegue completamente los derechos de uno para dárselos a otros, eso es poco probable.

::: La disputa limítrofe con Colombia comenzó desde la década de 1980, con el primer gobierno sandinista, ¿cómo era la situación en ese entonces? ¿Era igual de tensa?

Era diferente, mucho más complicada. No era el riesgo de que Nicaragua se posicionara o llegara a formar parte de un conflicto geopolítico; Nicaragua ya era parte de un conflicto cuando comenzó este tema con Colombia, eso complicó todo.

::: ¿En qué sentido?

Hay dos grandes diferencias con aquella época. En aquel momento nosotros éramos parte de un conflicto geopolítico de carácter internacional, eso le agregaba una enorme tensión a la situación, había una guerra de por medio, había financiamiento de parte del Gobierno de Estados Unidos apoyando a un sector en esa guerra. Además, está el aspecto jurídico en la relación con Colombia, que apenas estaba comenzando a gatear, apenas estábamos haciendo el planteamiento de desconocer el Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra. En cambio ahora ni hay ese conflicto geopolítico con Estados Unidos, todavía hemos tenido la sabiduría de no dejarnos arrastrar; y el tema jurídico ha avanzado mucho más, porque ya hay dos fallos de la Corte.

::: ¿Y usted cree que exista la posibilidad de que el Gobierno incluya al país en un nuevo conflicto, en este caso con apoyo a Venezuela en una confrontación con Colombia?

No, no tiene sentido hablar de participar en un conflicto. Estaría cayendo en la misma posición que tiene Antonio Saca en El Salvador, que es el único país latinoamericano que anda mandando soldados a Irak por una posición ideologizada, y que es un absurdo de ese Gobierno de derecha. Igual de absurdo sería, desde otra posición, pretender meter al país en conflictos de cualquier tipo. No debemos militarizar la relación con América Latina, no debemos meternos en conflictos geopolíticos. No tiene ni pies ni cabeza pensar en aventuras o alianzas militares. Nicaragua no necesita alianzas militares con nadie. Nicaragua necesita alianzas económicas, comerciales, con todos.

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