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Admiración

“Lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuanto más se admira”.

Joseph Joubert (1754-1824) ensayista y moralista francés.

Peñas Blancas

En días pasados viajé a Costa Rica en mi propio vehículo y al llegar a la frontera de Peñas Blancas me encontré con una sorpresa. Del lado nicaragüense las instalaciones físicas eran modernas, limpias y funcionales.

Tanto a la ida como al regreso los funcionarios de Migración y Aduanas eran suficientes, eficientes y atentos. El registro del vehículo y del equipaje en busca de drogas y materiales ilícitos se hizo completo, minucioso y profesionalmente. Tardé menos de 45 minutos de ida y de vuelta. No había ninguna cola de furgones, vehículos particulares o buses, y la fila de personas era mínima.

Por el contrario, en Costa Rica me encontré con edificios destartalados, sucios y con un mínimo de personal, evidentemente insuficiente para atender las enormes colas de furgones de un kilómetro de largo que obstaculizaban la libre circulación de otros vehículos. Las colas de personas bajo el sol eran de por lo menos 1/3 de kilómetro. La mayoría de ellos eran nicaragüenses, pero también había un buen número de otras nacionalidades, especialmente turistas europeos y norteamericanos. Ahí tardé 4 horas a la ida y al regreso.

En muchas áreas los nicaragüenses salimos mal parados al compararnos con los costarricenses. Esta vez fue lo contrario, por lo que felicito muy orgullosamente a esas dos dependencias gubernamentales nicaragüenses y a sus funcionarios de Peñas Blancas.

Gonzalo Cardenal M.

Operación Bertha

Respecto al editorial del pasado 14 de febrero titulado La Operación Bertha en San Valentín, hace bien LA PRENSA en darnos una refrescada a sus lectores de las leperadas del sandinismo. Los que vivieron esa etapa la recuerdan con disgusto. Y los jóvenes de la actualidad que nunca han sabido de esto que se adentren en la historia de los ochenta para que sepan lo trágico que fueron esos momentos.

En tiempos del sandinismo el daño económico al país fue desastroso. No ha habido en toda nuestra historia algo similar. Fue la plaga de 9 sujetos que llegaron sin experiencia alguna a gobernar un país como si era un juego en donde los perjudicados fueron las personas honradas y trabajadoras de Nicaragua.

Luis B. Montoya

El 380

Hoy 16 de febrero se cumple un ani-

versario más del atroz asesinato de Enrique Bermúdez Varela, más conocido en Nicaragua como “Comandante 3.80”. Sus asesinos creyeron, como suele suceder, que al eliminarlo físicamente este sería olvidado. Craso error, su asesinato lo ha inmortalizado aun cuando los gobiernos que llegaron al poder gracias al esfuerzo de él y de los miles de nicaragüenses que generosamente dieron su sangre por la Patria, ignoraron esta gesta heroica. Por lo contrario, concedieron indultos y amnistías, hicieron pactos y hasta ponderaron con condecoraciones a los que un día oprimieron a ese pueblo que no tuvo más salida que levantarse en armas por su libertad.

El peso de la lucha cayó más sobre los campesinos ultrajados por las botas extranjeras en complicidad con los que los invitaron a sojuzgar ese noble pueblo que un día los apoyó. El Comandante 3.80 fue el líder de esas fuerzas a las que organizó y preparó militarmente. Hombres y mujeres que nunca habían tomado un fusil, resultaron en un ejército tenaz y valiente, se enfrentaron a los estrategas cubanos y al enorme y moderno armamento Soviético; y aun después que los dirigentes sandinistas juraron ver caer primero las estrellas que sentarse con los contras a hablar de paz, lo tuvieron que hacer. Y si bien no fuimos correctamente representados, se dio la paz, se retiraron visiblemente los cubanos y el enorme armamento soviético fue desmantelado en parte por los mismos sandinistas, se dieron las elecciones que perdieron sucesivamente hasta que la ambición del pacto floreció.

El 3.80 fue condenado a muerte y nunca le perdonaron la victoria, pero lo hicieron vivir eternamente.

Roberto Amador N.

Amnistía

Algunos legisladores nicaragüenses han estado impulsando el beneficio de libertad por amnistía a favor de algunos mandatarios que antecedieron, funcionarios y a los parientes dentro del cuarto grado consanguíneo. Están en todo su derecho, no es prohibitivo y nadie puede arrebatarle esa pretensión. Pero onsidero que primero deberían consultar al pueblo, que es por excelencia donde radica la filosofía, política y sabiduría pura. No las diversas organizaciones políticas, democráticas, que son entes privados que tienen sus propios intereses o a los ex mandatarios que han antecedido y al actual, porque se colige que se pueden parcializar.

Otorgar amnistía conllevano sólo la extinción de la acción penal y la pena impuesta, sino que el beneficiado es como que nunca ha cometido delito. San Agustín dijo: “Una ley injusta, no es ley”. Mientras tanto el indulto también otorga la libertad sin apagar los efectos accesorios de la condena. Si de lo que se trata es de otorgar libertad a la presunta corrupción y a los corruptos les den un indulto.

Inclusive, la amnistía rompe con el principio de igualdad favoreciendo a las inclinaciones y/o pretensiones criminales de los amnistiados, asimismo, no se puede considerar como un principio de prudencia política, ni es atributo de potestad de clemencia como soberanía legal cuando se otorga al delincuente común. ¿Acaso el criminal tuvo clemencia con el bien jurídico protegido? ¿Y los daños y perjuicios quién o quiénes los pagarán? Un indulto es más que suficiente.

Respecto a la “concertación ya”, propuesta por el escritor Humberto Ortega Saavedra, donde presuntamente se considerarán todos los puntos a favor de Nicaragua, su desarrollo económico, social, espiritual, político, amnistía, indulto, etc.; pienso que con la enorme experiencia y conocimientos que tiene sea un mediador. En hora buena, la patria lo necesita y su partido, el FSLN, supongo requiere de sus vastos conocimientos. También se pueden unir otras personalidades. La patria los premiará.

Bayardo Quinto Núñez

Lamentable renuncia

Es una lástima la renuncia de la embajadora de Nicaragua ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), Alicia Martin, porque profesionales como ella difícilmente pueden reponerse. Sólo espero que este gobierno sea lo suficientemente atinado para escoger a alguien que pueda representarnos dignamente como lo hizo la señora Martin desde el primer Gobierno sandinista.

Aunque todavía no se conocen las causas de su renuncia, sería conveniente que el Gobierno la siga tomando en cuenta en la asesoría de los temas económicos internacionales.

Carlos García

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