Once años tomó a la Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades llegar a donde estuvo ayer: en el plenario de la Asamblea Nacional para ser discutida y aprobada por los legisladores.
La ley, según el documento aprobado, tiene por objeto “promover la igualdad y equidad en el goce de los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales entre mujeres y hombres”.
Además, busca “establecer los principios generales que fundamenten las políticas públicas dirigidas a garantizar el ejercicio efectivo en la igualdad real, en la aplicación de la norma jurídica vigente de mujeres y hombres, para asegurar el pleno desarrollo de la mujer y establecer los mecanismos fundamentales a través de los cuales todos los órganos de la administración pública y demás poderes del Estado, gobiernos regionales y municipales garanticen la efectiva igualdad entre mujeres y hombres”.
La Procuradora Especial de la Mujer, Deborah Gradisson, asistió al plenario y celebró la aprobación, pero advirtió que “aún falta más conciencia sobre los derechos de la mujer”.
Una de las críticas más fuerte contra esta iniciativa fue revelada en el 2003 por la Conferencia Episcopal de Nicaragua, que consideró entonces que la ley atenta contra la unidad familiar al pretender legalizar el matrimonio entre parejas del mismo sexo. Estas mismas críticas se revivieron ayer por algunos diputados.
Los legisladores liberales Carlos Gadea y Adolfo Martínez Cole coincidieron en que esta ley al pretender una “igualdad de género” permitiría interpretar que el género se refiere a hombres, mujeres y homosexuales y pretender los derechos de estos últimos que no están consignados en la Constitución Política de Nicaragua.
Gadea fue el más abucheado por las mujeres que asistieron al plenario y aunque criticó la ley se vio obligado a apoyarla, no sin antes sugerir que en la Asamblea faltan más diputados cristianos y sólo “tres ateos” para garantizar las buenas costumbres.
La queja de los diputados se quedó con la aprobación de una moción que rectificaba la igualdad “entre hombres y mujeres” y no “de género”.
Sin embargo, no motivó tanto como para aceptar otra moción del diputado Martínez Cole, que pedía precisar que esta ley “no podrá interpretarse como facilitadora del aborto terapéutico o el matrimonio entre personas del mismo sexo” y que fue rechazada en dos ocasiones por la mayoría parlamentaria, principalmente integrada con votos de la bancada del gobernante Frente Sandinista.