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No hay excusas
Edgard Rodríguez C.
deportes@laprensa.com.ni
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Es probable que haya detalles que aún no hayan salido a flote. Es probable que la Fenifut haya fallado en su escogencia sobre los jugadores que envió a Brasil. Y también es probable que la Academia de los Tigres a lo mejor precipitó el despegue del prometedor proyecto de desarrollar futbolistas.

Sin embargo, después de darle vuelta al asunto no me queda duda que la principal falla fue de los jóvenes que decidieron tomar un riesgo sin tener una visión clara de su alcance, sin el carácter para sobreponerse a las adversidades y sin la actitud correcta para ir tras su sueño a cualquier costo.

Al menos hasta hoy, no he escuchado un solo argumento sólido de parte de los atletas. “Que no había internet”; “Que no habían condiciones”; “Que no nos enseñaron computación o portugués”... No sé, pero lo que veo es falta de hambre.

La Federación falló porqué no envió a los jugadores correctos para un proyecto que debió tener un impacto importante a largo plazo en el futbol nacional. Aquí se ha perdido tiempo, recursos y quizás hasta un canal, que debidamente establecido, permitiría enviar más jugadores en el futuro.

La Academia falla, por desarrollar el proyecto antes de tener listo un programa para atender a estos jugadores, quienes por su bajo nivel futbolístico, necesitan un tratamiento diferenciado. Aun así, aplaudo que tuvo la voluntad de querer ayudarnos.

Conozco cómo funciona el sistema de desarrollo del beisbol y los prospectos no sólo no tienen internet, sino que están lejos de la ciudad para que puedan concentrarse totalmente en el juego. Y muchos se regresan porque les hace falta la familia, o la novia, o el amigo, o porque no están dispuesto a sacrificarse.

Pero los que se quedan son a menudo los que triunfan, los que saben que no hay sacrificio sin gloria. Yo aplaudo el que Daniel Reyes se haya quedado. Ojalá sea porque tuvo la visión de descubrir ahí su futuro y no termine siendo parte de un esfuerzo que ha fracasado.

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