Merly Cruz Díaz, un joven originario del municipio de Diriomo, departamento de Granada, obligado por la crisis económica y la falta de empleo en nuestro país, emprendió el viaje hacia el Norte, el 22 de noviembre del 2007, en busca del sueño americano.
En el camino se juntó con otros nicaragüenses, quienes en Honduras hicieron un solo grupo que también incluía a un salvadoreño y a un hondureño.
Sin embargo, una vez que entraron a México, en el Estado de Monterrey, fueron descubiertos por unos sujetos que se identificaron como policías federales, quienes después de requisarlos y quitarles su dinero les vendaron los ojos y los subieron a un bus para llevarlos con rumbo desconocido.
Eran unos siete presuntos policías federales que en realidad resultaron ser secuestradores, relató Merly Cruz Díaz, quien hace cuatro días logró llegar a la casa del Migrante en Estelí, donde dio gracias a Dios porque aún puede contar su historia, ya que pensó que lo matarían.
“Ellos (los secuestradores) pedían rescate a familias en Estados Unidos. A nosotros nos torturaban. Dormíamos en el suelo y en la noche nos lanzaban agua. Nos metían a un cuarto y nos golpeaban para que nosotros les diéramos números de teléfonos de familias en Estados Unidos”, explicó Cruz Díaz.
Sin embargo, dijo que él no podía entregar ningún número porque no tiene familiares en Estados Unidos, su viaje lo emprendió inducido por personas que afirmaban que “en diciembre la gente de Migración de México está muy ocupada con las fiestas religiosas y hay paso libre” a la nación del norte.
Entre el grupo de siete nicaragüenses había dos mujeres que lograron huir con otra persona. Él fue liberado cinco días después de ser capturado.
Una vez que los liberaron en un desierto, asegura que encontró a un señor que cuida cabras, quien lo ayudó dirigiéndolo a la estación del tren para regresar a México D.F., donde unos policías lo detuvieron durante varios días y al enterarse que era centroamericano lo deportaron hasta Guatemala. De ahí regresó a Nicaragua pidiendo aventón.