Las amenazas de interrupción del suministro de petróleo a Estados Unidos, proferidas el domingo por el presidente Hugo Chávez, destacan la importancia de Venezuela en el aprovisionamiento estadounidense, aunque el mercado es escéptico sobre su implicancia real.
Entretanto el ex presidente de la empresa estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), Luis Giusti, declaró ayer a emisoras colombianas que las amenazas del presidente Chávez, de concretarse, perjudicarán a Venezuela.
Chávez amenazó con “no enviar ni una gota de petróleo hacia el imperio de Estados Unidos”, en reacción a un congelamiento de activos de la petrolera estatal PDVSA, como consecuencia de una demanda del grupo estadounidense ExxonMobil.
El petróleo venezolano representa cerca de 10 por ciento de las importaciones estadounidenses, siendo el cuarto exportador de crudo a Estados Unidos, detrás de Canadá (18 por ciento), México (11 por ciento) y Arabia Saudita (11 por ciento), según datos del gobierno estadounidense.
Los precios del petróleo subieron moderadamente luego del anuncio de Chávez , a 93.59 dólares, ya que según James Williams, analista de WTRG Energy, “hace al menos cinco años que amenaza cortar el petróleo a Estados Unidos”.
El año pasado el gobierno venezolano decretó la “nacionalización” del sector petrolero, dando a la petrolera estatal PDVSA el control de los yacimientos y refinerías de grupos extranjeros en la muy prometedora Faja del Orinoco.
ExxonMobil y ConocoPhilips se negaron a participar en el nuevo sistema de empresas mixtas, puesto en práctica por PDVSA y solicitaron el arbitraje de varias instancias internacionales, que llevó al congelamiento precautorio de 12,000 millones de dólares de activos de PDVSA en el mundo.
EFECTOS LIMITADOS PARA EE.UU.
Del lado estadounidense, un corte del abastecimiento tendría consecuencias solamente limitadas.
“Si uno va a perder un millón de barriles (diarios) son esos los que querría perder, porque son reemplazables”, afirmó Williams. En noviembre, Venezuela vendió 1.38 millones de barriles diarios, según Washington.
“No hay ninguna duda de que existen otras fuentes suficientes de aprovisionamiento para remplazar a Venezuela”, concordaron analistas del gabinete especializado Lipow Oil Associates.
“Otros miembros de la OPEP podrían incluso beneficiarse con esta interrupción, para aumentar su parte del mercado en Estados Unidos”, agregaron.
En lo que respecta a Venezuela, Chávez “no tiene otro lugar para colocar su petróleo que Estados Unidos”, estimó Kilduff.
Los analistas de Lipow Oil Associates subrayan que el mandatario venezolano podría “irritar a otros miembros de la OPEP”, intentando colocar su petróleo en los mercados europeos o asiáticos.
En caso de que lograra colocar su “petróleo extrapesado en otro lugar, nada cambiaría realmente, pero perdería dos o tres dólares por barril en costos de transporte”, anticipa Williams.
Si bien los fundamentos de la oferta y de la demanda no serían cuestionados a mediano plazo en caso de que las amenazas de Chávez se pusieran en práctica, el mercado espera sin embargo, que se produzcan alzas de precios a corto plazo, que “caerán” luego, según la firma Lipow.