Justamente la semana anterior conversamos acerca del estrés en el trabajo, personas sobre todo estudiantes nos han solicitado que hablemos si los estudios pueden generar estrés, pensamos que sí. ¿El argumento? El siguiente. Recordando que el estrés es la respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante las situaciones que nos resultan amenazadoras o desafiantes a partir de circunstancias esencialmente externas a la persona. En el caso que el estrés se prolongue o intensifique en el tiempo, nuestra salud, nuestro desempeño en el académico o profesional, e incluso nuestras relaciones personales o de pareja se pueden ver afectados. ¿Cuáles son las señales más frecuentes del estrés asociadas al estudio? Ansiedad, irritabilidad, miedo, fluctuación del ánimo, confusión, reacciones impulsivas, trato brusco a los demás, perturbaciones del sueño, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, olvidos, temor al fracaso, mayor predisposición a accidentes, entre otros. En muchos casos hay quienes se refugian en aumento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, que por supuesto no es correcto.
Un caso muy frecuente donde el estudiante suele estresarse es a la hora que le midan “las costillas”, es decir que lo evalúen o que sea evaluado. Un estudiante cuyos resultados académicos de ellos puede depender la beca, la posibilidad de conseguir un trabajo, unas meritorias vacaciones y ante la no preparación adecuada para su evaluación, en espera del resultado de la nota misma, ello podría tener un efecto amplificador o multiplicador en su nivel de estrés convirtiéndolo en ansiedad. Durante los años de universidad las principales circunstancias que contribuyen al estrés suelen estar relacionadas con el viajar, que antes el instituto era próximo al hogar, ante el nuevo entorno habrá que trasladarse posiblemente fuera del departamento, alquilar, el estudiante hacerse cargo de su propia economía, compartir habitación con alguno que otro estudiante o personas poco conocidas, las nuevas responsabilidades académicas, en muchas ocasiones en este sentido cambian bruscamente las reglas del juego con relación a la enseñanza media, donde el estudiante está relativamente más controlado. A lo anterior hay que sumarle a veces los eventos positivos, como enamorarse o preparar un viaje de estudios, que aunque agradables también agregan cierta tensión. Ante estas situaciones es cuando más cuesta distenderse o tomar distancia de ellos.