En la actualidad, a nivel de Latinoamérica y en todo el mundo se ha venido desarrollando una ola expansionista de lideresas que asumen grandes responsabilidades gubernamentales. Por ejemplo, la Presidenta de Argentina, la de India, en su momento Margaret Tatcher en Inglaterra, Violeta Barrios de Chamorro en Nicaragua, la representante del BID en Nicaragua es mujer, la Presidenta del Partido Conservador Azalia Avilés; dos jefas de Bancada en el parlamento nacional: María Eugenia Sequeira y Jamileth Bonilla; la que manda en el gobierno actual es una mujer; tenemos a la jefa de la Policía Nacional, la Primera Comisionada Aminta Granera que hace una excelente labor. Esto sólo por mencionar algunas cuantas que se me vienen a la cabeza.
La posición de Jamileth Bonilla, de solicitar elección primaria en su partido para escoger al candidato o a la candidata a Alcalde de Managua, pareciera que causó terror en la ALN al cerrarse por completo la posibilidad de elecciones con padrón abierto en ese partido.
Las mujeres tenemos un potencial inagotable de tenacidad, constancia, firmeza y valor. Es por ello que a la falta de argumentos sólidos y la falta de respuesta a una petición real y democrática sólo queda el autoritarismo en el propio ALN.
Fui crítica del PLC cuando escribí en el Diario LA PRENSA un artículo titulado Las bases contra las cúpulas, en el cual hice referencia al autoritarismo de las cúpulas de ese partido en el que con el dedo escogían a sus candidatos, sin que tomaran en cuenta a las bases.
Ahora no debo callar ante este mismo atropello que se está cometiendo a los principios básicos de la democracia. ¿Por qué esa doble moral de exigir al PLC primarias y en la ALN el consenso?
Soy liberal, creo en la participación activa de la ciudadanía en los procesos de selección de candidatos, ¿por qué entonces ahora debo silenciar ante esa misma violación a tal derecho? Lo que es bueno para el ganso es bueno para la gansa.
“No mires la polilla del ojo de tu hermano sino mira la viga que hay en tus ojos”. Así dice un refrán bíblico sobre la hipocresía de creerse limpio y puro, pidiendo al resto transparencia cuando en nuestra propia “casa” no existe la igualdad, equidad, justicia y la firmeza de valores.
También el señor Enrique Quiñónez pide primarias en su partido (el PLC) para que no sea el dedazo el procedimiento para imponer a la señora María Haydée Osuna como candidata a Vicealcalde de Managua, para que sean las bases del liberalismo las que escojamos a quienes nos deben representar en la Alcaldía.
Apostemos queridos conciudadanos de Managua a cambiar el corazón, no el sistema, seamos coherentes con el discurso que mantenemos públicamente y no hacer lo contrario.
La palabra “consenso” la he criticado en el mismo seno de la ONU, porque son las grandes potencias que realmente negocian y deciden el destino del resto del mundo.
El mecanismo de consenso no es más que una mampara de autoritarismo legal queriendo legitimar.
Recordemos cuando liberales descontentos del PLC protestaron ante el partido exigiendo la no expulsión del señor Eduardo Montealegre del partido, allí sí dijeron que era legitima dicha petición.
Creo firmemente en que el señor Montealegre es un líder de la oposición, pero no por ello un candidato para la Alcaldía. Deseo verlo en la Presidencia en la que estoy segura que daría más por su capacidad. En cambio en la silla edilicia se desperdiciaría.
Ser coherente en lo que decimos con lo que actuamos, es la demanda que los liberales le hacemos hoy a la clase política. Es tiempo de darles oportunidad a las mujeres. Que aspire no sólo la diputada Jamileth Bonilla sino también Mónica Baltodano, María Eugenia Sequeira y otras mujeres de verdad que están aportando a la democracia en nuestro país.