Combaten plaga de la caña con hongos
Luis Núñez Salmerón
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La salivita

La salivita es una de las plagas similar a una chicharra con rayas transversales rojiza o anaranjada, que provoca pérdidas considerables al cultivo de la caña de azúcar.
Por la mañana se le puede ver saltando entre las hojas de la caña. En la época de reproducción la hembra baja al suelo y deposita sus huevos en las hojas secas, residuos de la cosecha o en el suelo. Después de diez a quince días nacen las “chicharritas” que en ese estado son de color blanco y sin alas. Se ven pegadas en las raíces de la caña y se reconocen fácilmente porque están cubiertas por una sustancia espumosa que se le conoce como “espumita” o “salivita”. Después de 30 días se vuelven adultos, con alas, volando a las hojas de la caña e iniciando su nuevo ciclo reproductivo en la plantación.

Ingenio San Antonio promueve control biológico de la salivita de la caña

Una de las plagas más importantes en la caña de azúcar a nivel mundial es la llamada salivita (Monecphora bicincta fraterna) que provoca daños de hasta un 40 por ciento, explicó René Lacayo, jefe del departamento de plagas del ingenio San Antonio.

Es por eso que desde hace 15 años este departamento ha desarrollado un proyecto de control biológico de esta plaga, el cual además ha significado una disminución radical en la dependencia de productos químicos, agregó.

“El proyecto inició hace unos 15 años, es un proyecto novedoso, y ambicioso también porque se trata de realizar un cambio sustituyendo la utilización de productos químicos”, refirió Lacayo.

Esto supuso una inversión de más de 500 mil dólares, con resultados importantes en cuanto a la disminución de la plaga y la de costos.

Esto se logró a través de la producción en un laboratorio del ingenio de un tipo de hongos, el Metarhizium anisopliae, que cuando se libera ataca la plaga provocando que muera.

MERCADO CRECIENTE

La producción de este hongo se está haciendo a escala comercial, la cual ha tenido buenos rendimientos, tanto en el control de la plaga como en la protección del ambiente.

Sostiene que además de cubrir la demanda de las plantaciones del ingenio, lo están comercializando para abastecer una demanda interna creciente de productores que están optando por el control biológico de la salivita.

Además están exportando al mercado centroamericano, específicamente a Honduras, El Salvador y próximamente incursionarán en Panamá, una vez que terminen todos los trámites legales en ese sentido, explicó Lacayo.

Esta actividad supone ingresos cercanos a los mil dólares anuales, con la comercialización de unas 60 mil dosis.

Inicialmente, este producto para el control de la salivita se importaba de Venezuela a un costo elevado, expresa el jefe de control biológico del ISA.

Además se invertía una gran cantidad de recursos en productos químicos, “hablamos de decenas de miles de dólares”, sostiene sin dar cifras concretas.

Paralelamente, en las plantaciones de este ingenio se desarrollan métodos combinados para el control de otro tipo de plagas, con la finalidad de eliminar totalmente el uso de productos químicos.

Una de las bondades de este producto es que está centrado básicamente en la plaga que ataca, sin tocar el medio que le rodea, es decir es inocuo para el resto de animales o insectos benéficos que se encuentran en la plantación, algo que no sucede con los productos químicos.

Si bien se trata de un producto rentable, la idea es promover las prácticas agrícolas ambientalmente saludables, agrega.

“Se puede ir a las plantaciones y no se va a ver nada de productos químicos”, indica.

Agrega también que la producción de plaguicidas biológicos es todo un hito, incluso para los países desarrollados, “es una tecnología que incluso ellos no tienen”.

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