Como si una laguna volcánica en el centro de la ciudad no fuera suficientemente hermosa, un jardín compuesto de flores de loto, la flor que le sirvió a Buda de pedestal se encargará de ponerle el membrete a Tiscapa.
Se trata del primer jardín flotante en la historia de Nicaragua y que ocupará la décima parte de ese espejo de agua; dibujando su nombre con letras de dos metros de ancho, y según lo previsto en el diseño, se podrá leer desde un avión.
Pero más allá de constituir un elemento decorativo, también desempeñará su papel ambiental; pues las raíces de las flores, que han sido cultivadas en Tisma, neutralizarán el nitrógeno que contamina la laguna.
Para ejecutar el proyecto se retomó la técnica que se implementa en Japón para la descontaminación del agua a través de las plantas. Cada letra contará con un sistema de anclaje de 40 metros, que la asegurará al fondo de la laguna.
“Se ha venido trabajando en la recuperación de la laguna porque esta es uno de los sitios emblemáticos de la ciudad; además, la historia de Managua está íntimamente ligada a ese lugar”, expresó Roberto Sánchez, director de Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua.
Sánchez dijo que fue un gran logro el que ya no sea un basurero flotante y entre los planes para la misma está convertirla en un centro de deportes acuáticos, donde se pueda practicar remo y canotaje.