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La avalancha del voto hispano
Andrés Oppenheimer
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Todo parece indicar que veremos un tsunami de votantes hispanos en las elecciones de noviembre: si los resultados de las primarias del “súper martes” son un indicio, los votantes latinos acudirán en masa a votar, muchos de ellos en reacción a lo que ven como un creciente sentimiento antiinmigrantes en este país.

Los votantes latinos se presentaron en un número récord el martes cinco de febrero, especialmente para dar apoyo a los candidatos demócratas.

En California, el número de votantes latinos casi se duplicó, mientras que en algunos estados como Connecticut y Missouri se multiplicó aún más.

“Fue una asistencia enorme, y también lo será en noviembre”, me dijo el encuestador John Zogby, refiriéndose al número de latinos que acudieron a las urnas.

“El tema de la inmigración ilegal verdaderamente está energizando a los votantes latinos”.

Basándose en los resultados del martes, Zogby pronostica que los votantes hispanos constituirán el 11 por ciento del electorado total en las elecciones presidenciales de noviembre, porcentaje que contrasta con el 8.5 por ciento registrado en las elecciones del 2004, y el seis por ciento del 2000.

Fíjense en algunos de los resultados de las primarias de este año:

En California, el estado con el mayor número de votos en el colegio electoral, los hispanos representaron el 29 por ciento de todos los votos demócratas, un aumento considerable respecto del 16 por ciento registrado en las primarias del 2004.

En Connecticutt, los hispanos constituyeron el siete por ciento de los votos demócratas totales el martes, contra un dos por ciento que representaron en las primarias del 2004.

En Missouri, los latinos constituyeron el cinco por ciento del voto demócrata el martes, contra un uno por ciento en el 2004.

La alta votación hispana en las primarias demócratas —mayormente a favor de la senadora Hillary Clinton— fue en parte una reacción a las posturas contra los inmigrantes indocumentados de los aspirantes republicanos Mitt Romney y Mike Huckabee.

Muchos votantes hispanos sienten que Romney y Huckabee han creado una atmósfera antihispana que afecta a todos los latinos.

“Los latinos se sienten atacados”, me señaló Cecilia Muñoz, vicepresidente del Consejo Nacional de la Raza. “Casi todos los candidatos republicanos han convertido a los inmigrantes en chivos expiatorios, distorsionando los hechos y proponiendo políticas tremendamente perjudiciales, no sólo para los inmigrantes, sino para todos nosotros”.

Las redadas policiales en fábricas y restaurantes frecuentados por latinos afectan a todos los miembros de la comunidad, afirman los defensores de los derechos de los latinos.

De igual manera, las recientes ordenanzas municipales que prohíben a los propietarios alquilar viviendas a trabajadores indocumentados han creado una atmósfera discriminatoria contra todos los hispanos, afirman.

“Cuando se le pide a la Policía que se dedique a buscar inmigrantes indocumentados, se crea una situación en la que cualquier agente de Policía nos detiene a cualquiera de nosotros simplemente por nuestro aspecto”, dijo Muñoz.

Una encuesta reciente realizada a hispanos por Bendixen y Asociados reveló que el 76 por ciento de los hispanos de Estados Unidos está de acuerdo en que “el sentimiento antiinmigrantes está aumentando en el país”, y el 62 por ciento dice que este fenómeno los afecta. Ante la pregunta de qué es lo que estimula este sentimiento antiinmigrante, el 64 por ciento respondió: “El racismo”.

Romney, quien está haciendo campaña con un duro mensaje contra los indocumentados, me dijo, en una entrevista realizada el año pasado, que él no es “antiinmigración”, sino “antiinmigración ilegal”.

Pero muchos líderes hispanos dicen que se trata de un argumento tramposo, porque los candidatos que pronuncian encendidos discursos contra la inmigración ilegal se olvidan de mencionar que se está haciendo cada vez más difícil inmigrar legalmente a Estados Unidos, porque no se dan suficientes visas. Aunque el mercado laboral estadounidense demanda 1.5 millones de trabajadores extranjeros por año, sólo se permite la entrada a un promedio de un millón por año.

Mi opinión: En una columna del 2007 afirmé que “el reciente debate sobre inmigración —y el clima antihispano que ha provocado— ha dado nuevas energías a la comunidad latina, y los principales candidatos republicanos están cometiendo un suicidio político al seguir cortejando al ala más xenófoba de su partido”.

Después del “súper martes”, eso ha quedado aún más claro. A los republicanos, que lograron sólo el seis por ciento del voto hispano este “súper martes”, les resultará muy difícil conquistar el cuarenta por ciento del voto hispano que consiguieron para ganar las elecciones del 2004.

Es cierto que el republicano que va puntero, John McCain, es el que tiene una visión más realista y más humana del tema de la inmigración (aun cuando ha dado un poco de marcha atrás en las últimas semanas) y podría ayudar al partido republicano a reparar algo su imagen entre los hispanos. Pero dudo que sea suficiente para contener el tsunami de votos latinos que su propio partido ha contribuido a crear.

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