Cada barca que se acercaba a las costas de Puerto Cabezas aquella noche de septiembre, producía angustia entre las personas que se aglomeraban, ansiosas, en tierra. Las barcas traían una carga macabra, el resultado de un juego siniestro, de una pesadilla. Cada lancha llegaba hasta el puerto destruido a descargar los cadáveres dejados por las inundaciones, fuertes vientos, la destrucción ocasionada por el Huracán Félix, que azotó la RAAN el 4 de septiembre de 2007.
La ciudad estaba devastada. Dolor. Desesperación. Indignación. La naturaleza había castigado con furia a esta zona tropical, reemplazando el olor a ceviche, a salitre, por un hedor a podrido, a muerte. El son tropical de las palmeras, su ritmo de palo de mayo, se rindió al ritmo frenético, diabólico, de la tragedia. El Félix había destruido, en unas horas, prácticamente toda la RAAN.
La cifra exacta de muertos aún no se sabe y quién sabe si se sabrá. Reynaldo Francis Watson, gobernador de la Región Autónoma del Atlántico Norte, la estima entre 250 y 300. Los damnificados suman la pasmosa cifra de 198 mil personas. Cinco meses después, la RAAN, dice su gobernador, no se sacude ese cuento de pesadilla.
Piel oscura. Cabello rapado. Fortachón. Con una gruesa cadena de oro en el cuello y una pulsera del mismo metal en la mano derecha, un reloj metálico en la izquierda. En esta foto aparece con una camisa blanca, de esas que llevan bordado un lagarto en la parte frontal. Reynaldo Francis Watson es de hablar sereno y sólo se inquieta, alza la voz, cuando quiere resaltar la miseria en la que vive la región que él administra. O cuando niega las acusaciones de irregularidades en la distribución de ayuda para los damnificados. Ese descontento que hace unas semanas llevó a miles de habitantes de Tasba Pri a organizar tranques y protestas.
“¡Estamos en una severa pobreza! ¡Así estamos! Gestionamos por todos lados, buscando ayuda con los organismos de cooperación, con el Gobierno central. Necesitamos de urgencia energía, agua potable; ya se iniciaron las clases y hay muchas escuelas sin techo, así como muchos centros de salud. No hay medicamentos. ¡Tenemos grandes necesidades!, afirma el funcionario, miembro de Yátama, partido aliado del FSLN.
Y es tal vez por esa alianza que el gobernador se muestra como un patriarca bonachón frente al Gobierno, al que felicita e incluso dice con orgullo: “El presidente Daniel Ortega ha hecho tres viajes a las comunidades afectadas”. Esta es la conversación con Reynaldo Francis Watson, que se realizó vía telefónica desde Puerto Cabezas, una mañana de la última semana.
¿Cómo es la situación actual en la RAAN?
Después del paso del huracán, a más de cuatro meses, estamos tratando de resolver las necesidades de la población de acuerdo a la ayuda que recibimos de parte del Gobierno central y de los organismos de cooperación. Atendemos en alimentación, salud, educación, infraestructura. En algunas comunidades ya comenzaron la reconstrucción de las viviendas. La gente ya está trabajando en muchas comunidades. Las cosas van mejorando.
¿Se han logrado detener los actos de violencia registrados en Tasba Pri por las inconformidades en el retraso de la ayuda?
Aquí no hay violencia. Muchas de las informaciones se escriben como los medios quieren, pero en el fondo no es el tema de atención porque ese territorio lo hemos atendido con alimentos, medicina, con todo.
Pero existen inconformidades. Miles de personas salieron a protestar, organizaron tranques.
El problema central de las manifestaciones en Tasba Pri se enfocaba en dos cosas: tierra y la madera. Eso es de conocimiento público. Los comunitarios y los mestizos que han llegado del Pacífico, invadiendo territorio, están promoviendo las protestas porque ellos quieren sacar la madera y quieren tierras. Están hablando de que quieren propiedad privada, cuando aquí, en la Costa Caribe, no hay propiedades privadas, son comunales. Todo el mundo está claro.
El Programa Mundial de Alimentos le había entregado 1.1 toneladas métricas, más de 2,200 quintales de alimentos. El asunto principal de las protestas es madera y tierras. Ellos están invadiendo territorio de comunidades indígenas, quieren adueñarse y presionan al gobierno para que les extiendan títulos de propiedad.
¿Y qué hace el Gobierno regional para solucionar tanto el problema de la explotación maderera como el de las propiedades?
El tema de la madera, aquí en el gobierno regional y el Consejo Regional, desde hace años se ha venido trabajando en lo que es la propiedad comunitaria, todo tiene que ir bajo ese concepto, no como el que traen los madereros de Managua, comprar y llevarse la madera. La madera se tiene que destinar para la reconstrucción de las viviendas y la infraestructura social. En el tema de la madera y de la tierra, el actor principal es la comunidad y nosotros no podemos pasar por encima de esas comunidades.
El territorio de Tasba Pri ya ha avanzado más del 70 por ciento en el diagnóstico (catastral) y eso está en manos de la Intendencia de la Propiedad y de la Comisión Nacional de Demarcación y Titulación, que tienen que terminar el diagnóstico y después entrar en el proceso de titulación. Las leyes están claras sobre propiedades indígenas.
Después del paso del huracán Félix ¿qué necesidades se recrudecieron en la región con el paso del huracán?
Nosotros hemos venido trabajando en un plan de desarrollo, en el que hablamos de infraestructura social, caminos, muelles, aeropuertos, puentes. El otro problema grande en la región es el desempleo, porque aquí la única fuente de empleo era la pesca, que se vino para abajo: más de seis mil familias quedaron sin medios ni equipos de pesca. Las comunidades de la zona pesquera quedaron prácticamente en el aire. Toda la madera está tumbada. La prioridad ahora es la reconstrucción. Y en cuanto a la pobreza, según el PNUD, en Índice de Desarrollo Humano la Costa Caribe lleva el primer lugar en el nivel de pobreza.
¿Cuánto es el nivel de desempleo en la región?
De un 95 por ciento. Aquí sólo tienen trabajo los maestros, las enfermeras y algunas personas que trabajan en instituciones. La mayor parte de la población está desempleada.
¿Y cómo es la cobertura de servicios básicos como energía eléctrica y agua potable?
Electricidad hay en Puerto Cabezas pero con mala calidad. Hay quejas por el mal servicio y la tarifa es la más cara de todo el país y creo que de Centroamérica. El caso del sistema de agua potable, hay siete kilómetros de tuberías en Puerto Cabezas, ni el 50% tiene cobertura de agua potable.
¿El resto de la región no cuenta con estos servicios?
Te podés imaginar, si en Puerto Cabezas casi no hay, cómo están municipios como Prinzapolka y Waspam, que son los más pobres. ¡Estamos en una severa pobreza! ¡Así estamos! Gestionamos por todos lados, buscando ayuda con los organismos de cooperación, con el Gobierno central. Necesitamos de urgencia energía, agua potable; ya se iniciaron las clases y hay muchas escuelas sin techo, así como muchos centros de salud. No hay medicamentos. ¡Tenemos grandes necesidades!
¿Y qué tan cara es la vida, por ejemplo, en Puerto Cabezas?
Aquí la canasta básica es carísima. Las verduras, por ejemplo, cuestan dos o tres veces más de lo que cuestan en el Mayoreo. Igual pasa con los granos básicos. Y el salario es muy bajo. La vida aquí es cara.
Tras el paso del huracán Félix, ¿cuál ha sido el apoyo del Gobierno central?
Yo felicito al Gobierno central porque ha puesto mucha atención aquí. Ningún presidente había puesto interés con anteriores desastres como el Joan y el Beta. El presidente Daniel Ortega ha hecho tres viajes a las comunidades afectadas. Todas las instituciones del Estado trabajan en rehabilitación de la infraestructura social, las viviendas, la parte productiva. El apoyo del Gobierno es muy importante. Esperamos que ese apoyo siga.
¿Ha sido suficiente la ayuda?
Estamos hablando de ocho municipios, cuatro de ellos bastante golpeados (Puerto Cabezas, Waspam, Rosita), estamos hablando de 198 mil habitantes. Y para atender, y conociendo la situación en la que está el país, la ayuda no es suficiente. Pero con lo que ha llegado, estamos resolviendo los problemas.
¿Ha conversado personalmente con el presidente Ortega?
He tenido varias reuniones con él.
¿Qué promesas le hizo?
Una de las promesas es levantar la Costa Atlántica nuevamente.
¿En qué sentido? ¿Qué es lo que prometió concretamente?
Bueno... O sea... Levantar toda la infraestructura destruida. Este... Toda la parte productiva, porque ahorita el proyecto este del Hambre Cero está entrando bien a las comunidades. Él está en todos los aspectos de desarrollo, y me parece muy bien la coordinación que llevamos.
¿Se estableció en esas reuniones algún plan de trabajo, con actividades específicas para el desarrollo de la región?
Sí. El Presidente tiene en sus manos el Plan de Desarrollo de la Costa Caribe. Por esto están aquí instituciones como el FISE. El proyecto del ALBA tiene oficinas aquí, trabaja con las municipales para cumplir con esos compromisos.
¿Cuál es la función del ALBA en la RAAN?
Está apoyando fuertemente en el levantamiento de iglesias, puentes, puestos de salud, escuelas, caminos.
¿En cuánto se estima el monto para la reconstrucción de la RAAN?
Según un estudio que hicimos, para medio resolver, para garantizar la reconstrucción del muelle, la red vial, parte de la infraestructura, le hemos presentando al Presidente la necesidad de 292 millones de dólares.
¿Y cuánto es el presupuesto con que cuenta el Gobierno regional?
(Ríe) Bueno, el presupuesto... Digamos... No llegamos ni a un millón y medio de dólares.
Y cuándo le presentaron la cifra de 292 millones, ¿qué dijo el Presidente?
Bueno, nosotros también la presentamos a la Comisión Económica de la Asamblea, al Ministerio de Hacienda... Vos sabés cómo está la situación del Presupuesto. Nuestra demanda presupuestaria es de 120 millones de córdobas, de eso ellos aprueban un 22 por ciento. Con eso no resolvemos. Sólo en infraestructura, en proyectos de inversión pública, nosotros pedimos 120 millones de córdobas y sólo nos aprueban 23. Y son proyectos de interés regional.
Gobernador, al final, ¿cuántos muertos dejó el huracán Félix?
Entre desaparecidos y muertos anda entre 250 y 300.
¿Y damnificados?
El huracán arrasó con todo. Estamos hablando de 198 mil personas afectadas.
¿Tiene familiares afectados por el huracán?
Claro. Perdí familiares en alta mar. Afectaciones en mi familia, en sus viviendas, pero bueno, van saliendo adelante.
¿Y qué está haciendo usted como gobernador para mejorar la situación tras el paso del Félix?
Todas las coordinaciones, todas las gestiones, para llevar ayuda a las comunidades, a las familias afectadas. Nuestro trabajo es pedir ayuda para nuestra gente.
Pero hay denuncias de que en la distribución de la ayuda se ha puesto más interés en las comunidades del litoral norte, que en las del interior de la RAAN, ¿es esto cierto? ¿Por qué?
Eso es lo que dicen los medios. El huracán tuvo una banda de 70 kilómetros hasta salir por Bosawás. Aquí hubo afectados Miskitos, Mayagnas, Crillos. Gente PLC, Frente Sandinista, ALN, Yátama. La ayuda ha sido pareja. Nosotros tenemos un sistema en el Gobierno regional, donde manejamos los registros de toda la cooperación.
Aquí las entregas de alimentos son por 15 días y todas las autoridades tienen que estar en su territorio. Aunque la zona costera es donde tocó el ojo del huracán, la atención ha sido pareja.
¿No tiene temor de que se produzcan nuevos levantamientos por inconformidad en la distribución de la ayuda?
Creo que después de cuatro meses la ayuda ha llegado. Si hubiera inconformidad, ya se hubiera presentado. No todo el tiempo vamos a estar llevando alimentos a los damnificados.
Se dice que en la zona del Caribe hay mucha presencia del narcotráfico. Después del paso del Félix, y de todas las necesidades que se han creado, ¿no ha aumentado el problema del narcotráfico? ¿La gente no lo toma como una solución a sus problemas económicos?
La Costa Atlántica los medios la pintan como un corredor del narcotráfico, pero gracias a Dios eso ya ha bajado. Ese es problema del Pacífico: estamos viendo en los medios furgones, lanchas cargadas. Aquí eso está bastante controlado y la gente ahorita no piensa en eso sino en cómo construir sus viviendas, cómo activar su pesca.