El softbol ha sido siempre una disciplina que genera mucho entusiasmo y es seguido por centenares de miles de aficionados. Sin embargo la cobertura periodística hacia este deporte ha sido históricamente limitada.
En los años 60, 70 y 80 el softbol alcanzó un gran auge y recordamos con mucho agrado la conformación de las famosas Ligas Parker y de oficinistas, que se disputaban entre sí el gallardete de campeón.
Muchos peloteros que dejaban todo en el terreno de juego son ahora venerables ancianos, exitosos empresarios o abnegados padres de familia que aparentemente no tuvieron relevos.
Desde mi butaca de Directora Ejecutiva del Salón de la Fama, tengo el privilegio de conocer los diferentes candidatos de diversas disciplinas que son sometidos al escrutinio de un exigente Comité Elector para analizar sus méritos e ingresar al Salón de los Inmortales.
Lamento mucho, pues soy aficionada a este deporte, que desde hace largo rato no haya candidatos para ser ingresados al Salón de la Fama.
Hay un sinnúmero de destacados atletas como el caso del banquero Arturo Arana Ubieta que ya sea por poca cobertura periodística o por poco interés de los promotores de la liga en esa época, no es posible obtener respaldo de su actividad deportiva que permitan proponerlo como candidato.
Además de ser un prominente atleta de la reconocida Liga Parker, en la última década se ha convertido en un benefactor de varias disciplinas deportivas y vemos su mano amiga apoyando el beisbol en distintas categorías, el futbol, voleibol y otros deportes que se me escapan.