RANGUN.- La junta militar birmana anunció hoy la convocatoria de un referéndum sobre una nueva Constitución para mayo, y elecciones pluripartidistas en 2010, veinte años después de haber rechazado la victoria electoral del partido de la opositora Aung San Suu Kyi. El anuncio se produce en medio de las presiones internacionales sobre el régimen militar birmano, tras la represión contra las monjes budistas que encabezaron manifestaciones hostiles a la junta en septiembre. Entonces, 31 personas murieron según la ONU, y otras 74 siguen desaparecidas.
En un comunicado oficial leído en la televisión, la junta anunció que "el referéndum sobre la nueva Constitución se celebrará en mayo de 2008", y que "las elecciones democráticas y pluripartidistas se organizarán en 2010, según la nueva Constitución".
"Conviene transformar la administración militar en un sistema administrativo democrático y civil, ahora que han sido establecidos unos fundamentos sólidos", indicó el comunicado de los militares, que reconocen que "hay aún progresos que hacer por el bien de la nación".
Las últimas elecciones en Birmania se celebraron en 1990 y en ellas, la Liga Nacional para la Democracia (LND), partido de la opositora Aung San Suu Kyi, ganó ampliamente, pero la junta nunca reconoció los resultados.
Tras conocer la noticia, la LND se declaró "sorprendida".
"Estoy sorprendido de que ellos (los dirigentes de la junta) hayan fijado una fecha para unas elecciones", declaró Nyan Win, portavoz de la LND.
Según él, es prematuro planear unas elecciones nacionales cuando nadie ha visto todavía la versión final del proyecto de Constitución que los militares birmanos quieren presentar para que sea aprobado en mayo por los electores.
"Esperemos a ver los resultados del referéndum sobre la Constitución. ¿Cómo pueden saber que la votación tendrá éxito? Es demasiado pronto para hablar de elecciones", reiteró este portavoz.
El pasado septiembre, una Convención Nacional adoptó, tras más de diez años de trabajo, las grandes líneas de una nueva Constitución, que supone la primera etapa de una "hoja de ruta" para la democratización planteada por la junta.