Los taxistas de Ocotal mantenían ayer un paro de labores en protesta porque el Concejo definió hace dos días una tarifa estándar de ocho córdobas, y no de 10 córdobas, tal como las dos cooperativas que aglutinan al gremio habían propuesto.
Gran parte de los taxistas con sus respectivas unidades permanecen durante todo el día apostados en la zona sur de la ciudad y en los alrededores del parque central. Mientras la población se moviliza a pie, en bicicleta, en las pocas rutas urbanas o incluso utilizando de ocho a 10 taxis que no obedecieron las indicaciones de sus cooperativas.
Los declarados “rebeldes” por sus colegas rondan prestando servicio sólo en las periferias de la ciudad por temor a las agresiones del sector en paro, que han amenazado hasta con quebrarles los vidrios a los vehículos si no se unen a la protesta.
Los dirigentes del gremio, de unos 150 taxistas, enfatizaron en que no desistirán del paro hasta que el Concejo revierta la decisión, aprobando una tarifa pareja de 10 córdobas, “y si quieren la tarifa en ocho córdobas entonces que nos subsidien”, dijo Tupac Rojas, dirigente de la cooperativa Ileana Morice.
“No tenemos la culpa de que en Ocotal sea más caro el combustible y el servicio es el más barato del país, no estamos conforme con esa tarifa”, indicó Rojas.
ESCASO RESPALDO
El gremio de taxistas al parecer no goza del respaldo mayoritario de la población. Por ejemplo, Manuel Castañeda Espinales, trabajador del mercado municipal, preguntó a los taxistas públicamente “¿A quién le hacen la huelga, al alcalde o al pueblo, cuando el alcalde no es usuario del servicio?”.
En su opinión “los más perjudicados tanto con el paro como con el alza es el pueblo”.
Múltiples opiniones se vertieron durante todo el día en los medios de comunicación locales, que entre otras cosas manifestaban que la gran mayoría de ocotaleanos no tienen la capacidad de pagar 10 córdobas y que de la crisis de la que tanto hablan los taxistas no se escapa nadie en este país.