Nicaragua no ha podido desarrollar un cooperativivismo vigoroso, autónomo, independiente y democrático como lo preconizan los principios del movimiento y esto se debe en primer lugar a la carencia de apoyo estatal de los gobiernos, a pesar que la primera Ley Cooperativa data de 1971. Excepto lo que hiciera la Federación de cooperativas de Ahorro y Crédito de Nicaragua (Fecacnic) y Funde, que sí inculcaban a los miembros los principios y especialmente la educación cooperativa.
En la década de los ochenta promovieron 3,980 cooperativas que lo menos eran cooperativas, porque no tenían autonomía, pues estaban controladas políticamente y no recibían educación cooperativa. La mayoría de estas desaparecieron quedando unas pocas que aún funcionan, pero que precisamente por falta de aplicación de los principios, adolecen de defectos que los convierten en organizaciones no cooperativas. Muchas de estas organizaciones que brindan servicios de transporte de buses y taxis no debieran ostentar el nombre de cooperativas y el gobierno debiera quitarles este cognomento y que se conviertan en sociedades anónimas, y que ese multimillonario subsidio semestral que actualmente reciben sean para fomentar y organizar verdaderas cooperativas que respeten y apliquen los siete principios que constituyen valores de responsabilidad, democracia, equidad, transparencia y preocupación por los usuarios.
En la naturaleza de las cooperativas, se habla que la democracia debe ser considerada como uno de los elementos esenciales del sistema y de faltar este, la organización no puede ser considerada una auténtica cooperativa. Muchos cooperativistas, cuando se les pregunta cuál es la democracia cooperativa, contestan que es el derecho que cada miembro tiene a emitir un voto, considerando que “ cada miembro un voto”, resume todo sobre la democracia. El carácter democrático y sus diferentes manifestaciones dentro de la cooperativa pueden juzgarse dentro de algunas premisas:
“No se mide en el recuento de votos sino en la participación activa del socio”.
“Lleva a cabo efectivos programas educativos y formación de nuevos líderes”.
“No polinización como apéndice de un partido ni entronización en los órganos cooperativos de individuos que se aprovechan del movimiento”.
“La democracia funciona mejor cuando el poder superior no está alojado en una persona, una élite o un pequeño grupo”.
Resulta sospechoso el artículo 69 de la actual Ley cooperativa promulgada en el 2005 y que fue promovida por personas vinculadas al FSLN, que permite la reelección de los dirigentes indefinidamente, pues ya es suficiente evidente, en algunos estamentos se encuentran miembros que vienen manejando cooperativas desde la década de los ochenta y han encontrado un modus vivendi y precisamente esto lo observan los socios y lo señalan, pero sin valor de hacerlo en las asambleas.
Nos falta mucho para tener un movimiento ortodoxo como el de Costa Rica y no solamente imitarlo con los nombres de Infocoop y Conacoop.