Un arbitraje internacional de Venezuela con la petrolera estadounidense ExxonMobil llega en un momento inoportuno para la estatal PDVSA, que busca atraer recursos frescos para sus ambiciosos planes de expansión, consideraron ayer viernes analistas.
ExxonMobil, la mayor petrolera del mundo, pretende congelar fondos de PDVSA en el exterior por 12,000 millones de dólares en el marco de un arbitraje con el gobierno venezolano, en una instancia del Banco Mundial, el Centro Internacional de Arreglo de Disputas Relativas a Inversiones (CIADI).
El 1º de mayo de 2007, el presidente Hugo Chávez aplicó un decreto de “nacionalización” de la industria petrolera, que consistió en aumentar de 39 a 78 por ciento el control estatal de los negocios con petroleras extranjeras en la Faja del Orinoco, uno de los mayores reservorios de crudos del mundo.
ExxonMobil y ConocoPhillips rechazaron transformar las asociaciones para la explotación de crudos extrapesados en empresas mixtas con mayoría accionaria estatal a través de Petróleos de Venezuela (PDVSA).
“Es una situación desafortunada, no es lo mejor para PDVSA, que está en un proceso de expansión, y es evidente que no puede lograr sus metas de una forma totalmente independiente”, sin participación de la inversión privada, dijo a la AFP el experto petrolero Mazar Al Shereidah.
“Este escándalo perjudica más a PDVSA que a la ExxonMobil”, sostuvo el académico del postgrado de Economía Petrolera de la Universidad Central de Venezuela.
Al Shereida advirtió que “ambas partes son actores permanentes en el mundo petrolero y a ninguno le conviene estar en una lista negra”.
Sin embargo, el Ministro de Energía y titular de PDVSA, Rafael Ramírez, acusó a la empresa estadounidense de “tratar de agredir” a Venezuela y advirtió que “ExxonMobil más nunca tendrán negocios en el país”.
Pero Al Shereida afirma que PDVSA “no está pasando por su mejor momento”.
“JUEGA CON FUEGO”
El aporte de PDVSA al Producto Interno Bruto (PIB) petrolero en 2007 fue 5.3 por ciento en el 2006, con la emisión de bonos por 7,500 millones de dólares el año pasado su deuda subió a 16,000 millones de dólares.
La estatal planea emitir nuevos bonos por casi 10,000 millones de dólares y ha reducido cobros a sus clientes de 30 a 8 días, enumeró el analista.
Pietro Pitts, analista de LatinPetroleum, considera que “el mensaje al mercado que envía ExxonMobil es que PDVSA no quiere jugar con las reglas del juego petrolero internacional”.
Los nuevos contratos tras la nacionalización establecen que las partes no pueden acudir a los tribunales internacionales sino a los locales, explicó.
Pitts señaló que otro punto de controversia es que Caracas pretende indemnizar a las multinacionales petroleras que salen de Venezuela sobre la base del valor contable de los activos, y no la del mercado.
En la empresa mixta Cerro Negro, ExxonMobil tenía una participación de 41.6 por ciento y en los años noventa, cuando se firmaron los contratos, se había valuado en 1,600 millones de dólares, de los cuales unos 700 millones de dólares corresponden a la transnacional.
ExxonMobil dijo que con la salida de Venezuela perdió 1 por ciento de sus ganancias en 2007, que alcanzó la cifra récord de 41,000 millones de dólares, lo que indica una estimación entre 4,000 y 4,500 millones de dólares, refirió.
El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, lanzó un plan para elevar la producción petrolera de Venezuela de 3.2 a 5.8 millones de barriles diarios en 2012, explotando la Faja del Orinoco que requiere una inversión mixta de 76,500 millones de dólares (casi cinco meses el PIB anual de Nicaragua).