Para el legendario ex jugador y entrenador británico Bill Shankly (q.e.p.d.), el buen portero “debe ser juzgado no sólo por su altura, ni por los desvíos defensivos, sino por la técnica y seguridad que le proporciona a la línea de fondo”.
Y es que Shankly le otorgaba al arquero la responsabilidad de ser el escudo fuerte o la barrera más difícil de derribar, el último hombre que se encargaba de proteger heroicamente el marco del equipo.
Quizás el último hombre que se asemeje a estas características en el balompié nicaragüense sea el arquero del Real Estelí, Sergio Chamorro Fletes.
Un portero conocedor de su área y poseedor de un juego muy inteligente, pero principalmente con ese don nato del liderazgo, presencia y caballerosidad que ejerce una vez que pisa el engramado.
Luego de 20 años haciendo de la defensa en la portería un espectáculo futbolístico, Chamorro ha decidido colgar sus guantes y tacos de futbol, despidiéndose mañana por la tarde en el Estadio Independencia, cuando por última vez vista el uniforme de rayas verticales rojas y blancas, enfrentando a su primer equipo de futbol, Walter Ferreti.
“Será un interesante partido y muy difícil, porque no dudo que el Ferreti viene con todo, pero espero que todo salga bien y que gane el Estelí”, dijo Chamorro, entre su peculiar sonrisa.
Aunque ya no posea la condición física de ese joven delgado que llegó a probarse al Ferreti en 1988, aún parece tener esa magia de convertir lo difícil en algo tácticamente fácil, probablemente guardando las reservas para cerrar con broche de oro en su último juego.
“Fue difícil tomar esta decisión, no es fácil dejar lo que te gusta, pero creo que era el momento”, expresó.
ES HOMENAJEADO
Por sus logros y ser un ejemplo deportivo y profesional en la medicina, Sergio Chamorro Fletes recibió un reconocimiento de la empresa Claro-Enitel.
“Este es el cuarto premio que recibo en mi carrera y lo agradezco, pero debo agradecer también a mi esposa y mis dos hijos, quienes siempre fueron mi apoyo y motivación”, expresó.
Después de este domingo, en la cancha no se verá más a Chamorro, pero las voces de aquel estadio aún harán un eco ensordecedor clamando el nombre de aquel titán que dejó su huella bajo los tres palos.
“Di todo lo que pude dar y estoy contento con lo que he logrado hasta ahora”, concluyó.