El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva criticó el embargo de la Unión Europea (UE) a la carne de su país y cuestionó a algunas naciones que apoyaron el veto, pero mantienen en sus rebaños el mal de la “vaca loca”.
Entretanto la Comisión Europea (CE), el órgano ejecutivo de la UE, no ha previsto que haya problemas importantes en el suministro de carne de vacuno, como consecuencia de la interrupción de las importaciones desde Brasil.
Brasil es el primer exportador de carne de vacuno a la UE, con el 65.9 por ciento del volumen de las importaciones y el 56.5 por ciento del valor total de los envíos de ese producto, que llegan al mercado comunitario, según datos de la CE, correspondientes a 2006.
Lula, durante una reunión con congresistas del aliado Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), cuestionó la decisión de la UE, que entró en vigencia el viernes pasado.
“Ellos tienen la vaca loca (enfermedad del ganado vacuno transmisible al hombre) y critican aquí. Aquí no tenemos la vaca loca”, expresó Lula a los congresistas y al gobernador André Puccinelli, del Estado de Mato Grosso do Sul, una de las mayores regiones de producción cárnica del país.
RECHAZA QUE SEA PROBLEMA SANITARIO
Para Lula, según declaró a periodistas el gobernador Puccinelli, el embargo “es más comercial que sanitario”, porque la UE “no tiene competitividad” con los precios y calidad de la carne brasileña.
El gobernante pidió a los congresistas solicitar al presidente de la Cámara de Diputados, Arlindo Chinaglia, la creación de una comisión que visite al Parlamento Europeo con el propósito de revertir la decisión de la UE.
“Tenemos que levantar la voz, pues si Rusia, Egipto y los países árabes restringen nuestra carne, vamos a perder el mercado. Es mejor levantar la voz que acudir a la OMC (Organización Mundial del Comercio), porque (un proceso) demora mucho”, apuntó Puccinelli.
El gobernador de Mato Grosso do Sul defiende la restricción de la entrada a Brasil de algunos productos europeos, como respuesta al embargo.
Puccinelli relató que Lula recordó en la reunión que en 2004, durante la visita a Brasil del presidente ruso Vladimir Putín, le mostró a su homólogo europeo “la enorme distancia” que existe entre las regiones con focos de fiebre aftosa y las productoras de la carne exportada.