De voz grave y hablar pausado, de consistencia menuda y piel color canela. Alexandra Castillo Aguilar se sienta y espera a que la entrevista comience. Dice su nombre, su edad y la carrera que estudia.
Parece un poco tímida, pero una vez que las preguntas fluyen, su actitud cambia y se vuelve accesible. Contesta de manera sencilla y espontánea.
Tiene 23 años y cursa el tercer año de Administración de Empresas en la Universidad Centroamericana (UCA).
Alexandra es modelo, se mueve entre pasarelas y los flashes de las cámaras. Cuenta que eso le gusta mucho.
Además, esta menuda joven confiesa que lo que más le agrada de su físico es “tener la suerte de comer y no engordar. Creo que estoy bastante proporcionada”, dice.
De ser Miss Nicaragua, a Alexandra le gustaría trabajar con personas que padecen leucemia, pues hace poco perdió un amigo a causa de ese mal.