Los senadores Barack Obama y Hillary Rodham Clinton hacían el domingo campaña en el medio-oeste de Estados Unidos, tratando de obtener ventaja en una reñida contienda por la nominación del Partido Demócrata; mientras el republicano John McCain buscaba convencer a los conservadores del noreste del país de sus credenciales, previo a las pujas electorales del “súper martes” que podrían conquistarle la nominación de su partido, el Republicano.
En la disputa entre un hombre negro y una mujer blanca por la nominación del Partido Demócrata, Obama parecía acercarse a Clinton, previo a las 22 primarias y asambleas electorales de mañana, 5 de febrero, según encuestas a nivel nacional.
Obama ha conseguido una serie de respaldos de gran importancia, y obtuvo una abrumadora victoria frente a Clinton en las primarias en Carolina del Sur, a fines de enero.
En un programa de la cadena de televisión ABC, Clinton dijo que estaba dispuesta a obligar a inscribir “de manera automática” a trabajadores que se niegan a pagar programas de seguro de salud, a fin de proteger a todos.
Clinton criticó a Obama por proponer un plan de salud que no requiere cobertura universal.
La senadora por Nueva York dijo que las medidas coercitivas sólo serán aplicadas a trabajadores que pueden pagar seguros de salud pero se niegan a hacerlo, causando presiones indebidas en hospitales y en salas de emergencia. Con sus propuestas de subsidios, señaló, el cuidado de la salud “será asequible para todos”. Clinton realizaba el domingo campaña en Misuri y en Minneápolis.
Obama tenía programado un acto en Wilmington, Delaware, en tanto su esposa, Michelle, la famosa animadora de televisión Oprah Winfrey, y Caroline Kennedy, hija del asesinado presidente John F. Kennedy, participaban en un acto en Los Ángeles, California.
El senador John McCain realizó una gira por Connecticut, y el ex gobernador por Massachussets, Mitt Romney, se proponía viajar a Glen Ellyn, Illinois y a Maryland Heights, un suburbio de Saint Louis.